martes 31.03.2020
FÚTBOL | SEGUNDA DIVISIÓN

«El arbitraje es pasión y dolor»

El colegiado leonés Jorge Valdés Aller deja la práctica activa como mejor árbitro español de Segunda División «Me quedo con lo positivo, los premios, el reconocimiento y esos casi 180 partidos dirigidos».
«El arbitraje es pasión y dolor»

ROBERTO ARIAS | LEÓN

Jorge Valdés Aller (León, 1981) logró la temporada pasada su tercer trofeo Guruceta como mejor árbitro de Segunda División. Sin embargo, el Comité Técnico de Árbitros decidió su descenso a la Segunda División B por entender que tras ocho temporadas en la categoría de plata era ya un tapón para otros colegiados más jóvenes. El leonés no lo dudó, renunciando a seguir en activo para desempeñar funciones de informador en la presente campaña.

Valdés valora positivamente el tercer trofeo a la mejor labor arbitral logrado, «estoy muy contento y agradecido por como han sido las cosas y las circunstancias. Ocho años en el fútbol profesional y de ellos tres galardonado por la prensa deportiva. No puedo pedir más, siendo un gran broche final a mi carrera en activo».

El ya exárbitro leonés no guarda rencor y se queda con lo bueno de una temporada que aunó el premio a la mejor labor arbitral con el descenso de categoría, «son las circunstancias que nos ha tocado vivir. Me quedo con lo positivo, las experiencias, los premios y el reconocimiento de la gente y con esos casi 180 partidos dirigidos».

El leonés quita hierro a su descenso tras ser premiado por tercera vez por la prensa deportiva, «el arbitraje es muy complicado, es pasión y dolor. Es tan complicado lo que pasa dentro del campo como lo que pasa fuera del campo. Hay que tener la cabeza sobre los hombros, los pies en la tierra, saber que cuando asciendes no eres el mejor, pero cuando te toca colgar el silbato tampoco eres el peor. Es el escenario en el que me han colocado y es el que me toca vivir».

Valdés asegura que lo lleva mejor de lo que inicialmente esperaba su retirada ‘obligada’, «la verdad es que pensé que lo iba a llevar peor. Sabía que era una circunstancia que tarde o temprano tenía que llegar por mi edad, mi trayectoria y la imposibilidad de llegar a Primera División. Estoy disfrutando de mis amigos, de mi familia, de mi pareja y con todos ellos lo estoy sobrellevando bastante mejor de lo que pensaba».

La nueva misión del leonés dentro del arbitraje es ahora la de juzgar a su excompañeros en los diferentes partidos en los que sea designado como informador por el estamento arbitral español, «es un retiro que los árbitros de Primera y Segunda División tenemos al ser lo que nos ofrecer para seguir vinculados de alguna manera con el mundo arbitral para no dejarlo de golpe y aunque es distinto estoy contento. Es un paso más en la carrera, que no sé lo que durará, si será un año o serán veinte. De momento es el papel que estoy desempeñando. La única pena que me queda es la de no haber podido debutar como árbitro principal en Primera».

«El arbitraje es pasión y dolor»