martes 12.11.2019
AIKIDO

El arte de la paz

Grupo de leoneses que practican esta especialidad deportiva. DL
Grupo de leoneses que practican esta especialidad deportiva. DL

El comienzo de curso suele ir asociado a retomar las buenas intenciones de los idiomas; empezar, por fin, en el gimnasio; o completar, este año sí, el penúltimo coleccionable del quiosco. Para aquellos que busquen algo original, e incluso quieran conmemorar un aniversario cultural, filosófico y deportivo, hablemos de Aikido.

 

El pasado mes de abril se cumplieron 50 años de la muerte de Morihei Ueshiba, el fundador del Aikido. A muchos les sonará el nombre de este arte marcial desde que lo popularizara Steven Seagal en los 80 y 90 del siglo pasado aunque, como es fácil imaginar, la versión de Hollywood tiene poco que ver con la realidad. «O-sensei» («Gran maestro») Ueshiba (1883-1969) estudió diversas formas de jujitsu y de otras modalidades con armas, a la vez que su vida le llevaba al ejército y a la guerra ruso-japonesa de 1904-05. Esto y la muerte de sus padres en apenas dos años le llevó a una búsqueda espiritual que le haría pulir sus conocimientos y renombrar su arte como Aikido: el Camino para armonizar la energía física y mental.

 

Ese profundo componente filosófico es una de las diferencias de este arte frente a otros sistemas. O-sensei decía: «Aquellos que buscan competir y ser mejores unos que otros están cometiendo un error terrible. Herir o destruir es lo peor que un ser humano puede hacer. El verdadero Camino de un Guerrero es prevenir tal carnicería – es el Arte de la Paz, el poder del amor». En Aikido, claro está, no hay competiciones ni premios materiales.

 

En los 70 Bruce Lee introdujo las artes marciales en occidente con apenas cinco películas. Hollywood se quedó con el espectáculo, la violencia y los saltos y prefirió obviar la importancia de su filosofía. El Aikido nos habla de «impedir herir sin herir» y el ceremonial japonés que rodea su práctica o el enlazar con la sabiduría ancestral de oriente son otros de los atractivos de esta disciplina que, evidentemente, no es muy cinematográfica aunque haya que agradecer que Seagal la diera a conocer de forma masiva.

 

Me consta que en León hay docenas de personas que practican Aikido todas las semanas con diferentes maestros. Vayan estas líneas dedicadas a la sabiduría de Morihei Ueshiba y a quienes tratan de seguir ese camino vital de autoconocimiento físico y mental.

El arte de la paz
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