domingo 05.07.2020
BALONMANO. LIGA ASOBAL

La maldición perenne (36-35)

El Reale Ademar se diluye en el último minuto y vuelve a caer en la cancha del San Antonio donde no gana desde hace 9 años.
La maldición perenne (36-35)

Un enrabietado Amaya San Antonio se impuso a Ademar en un final donde los leoneses tuvieron el triunfo a su alcance —ganaban 34-35 a falta de un minuto— pero acabaron cediendo ante los pamplonicas en un encuentro donde la defensa ademarista fue un verdadero coladero. Sólo la portería funcionó en algunos compases del primer periodo, con Vicente Álamo. Y tras la remontada local en una salida furiosa del segundo acto, un minuto final donde pudo ganar cualquiera acabó certificando la maldición del Reale Ademar en Pamplona, una cancha donde ya acumula nueve temporadas sin ganar (36-35).

El primer periodo fue un verdadero festival de los dos ataques. Después de la protesta de los locales, una plantilla que está envuelta en serios problemas de impagos, algo inédito en una cancha de balonmano Asobal, comenzó lo importante que es el juego en sí, y lo hizo con gran velocidad en los dos equipos, transiciones rápidas y primeras ventajas para el Reale Ademar.

Pero los locales reaccionaron y Vasko Sevaljevic ponía el empate a tres sobre la frontera del minuto cinco. Gracias a varias recuperaciones en la defensa volvió a coger rentas en el marcador el conjunto de Isidoro (7-9), y Ruesga soltaba su brazo con la solvencia habitual.

Con 8-11 para los visitantes, Juanto Apezetxea pedía tiempo muerto. Ruesga ya sumaba cinco dianas en el 9-12 después de esa reacción, labrada también a raíz de la entrada de Vicente Álamo en portería. También en los locales hubo cambio bajo los palos, con Luca Lucau supliendo a un Radivoje que apenas veía pasar los misiles de Ruesga. El cancerbero balcánico se resarciría en una fenomenal segunda mitad.

Después de muchos esfuerzos en la defensa de los locales, sacando contragolpes veloces para acercarse a un 17-18, un parcial de 0-3 en los compases finales con Borges y Antonio García machacando la meta local daban una máxima de cuatro, recortada por Rasic en un minuto final donde Ademar marcó pero los colegiados lo anularon ya que Crowley estaba en el suelo. Tres arriba en un primer periodo muy dinámico.

Pero los locales salieron lanzados en la reanudación. El parcial en el inicio de este segundo acto fue de 7-2 en ocho minutos, con el pabellón empujando a los locales, que se ponían con dos goles de renta con esa receta de velocidad letal en las contras y con un Radivoje que desplegaba la muralla bajo los palos. Los de Isidoro, sin ideas en el juego de ataque.

Pero la dupla Stranovsky y Ruesga permitió a los jugadores visitantes mantenerse a flote en un encuentro que se movía en una dinámica equilibrada, con las defensa y las dos porterías bastante más insipiradas que en el primer periodo. Isidoro buscaba la rotación adecuada, pero el Ademar no acababa de romper el encuentro. A los 18 minutos, en uno de los pocos parciales destacables del segundo periodo, alternando goles los dos ataques casi sin remisión, el eterno Denis ponía desde el extremo una ventaja de dos para los ademaristas.

Los talentos balcánicos de un San Antonio enrabietado y más después de bordear la heroicidad en el Palau Blaugrana hace pocos días ante todo un Barcelona, ponían al equipo con dos arriba en el minuto 23 (34-32). El panorama estaba oscuro para los de Isidoro, recordando el Universitario ahí los gloriosos y no tan lejanos tiempos de copas europeas.

Pero ahí templaron gaitas los ademaristas, ajustando la defensa y sacando el talento colectivo para un parcial de 0-3. Remontaba a un 34-35 el Ademar con acierto final de Krivoschlykov, pero en el minuto y medio final todo se torció. Una pelota perdida en el ataque y una pelota para Baena que sacaba Ristanovic con empate a 35 permitían a los locales un ataque que Alberto llevaba a las mallas a medio minuto del final. Los antonianos contuvieron el ataque último del Ademar que al final no pudo ni lanzar. Otra derrota y van nueve seguidas.

La maldición perenne (36-35)