domingo 22/5/22
Eduardo ha desarrollado labores de jugador y técnico en la SDP y ahora estrenará otra faceta. LDLM

Eduardo Fernández, el nuevo Embajador Honorífico, fue portero de la Deportiva durante 21 temporadas. En la primera (1972-1973) sólo fue convocado y en otra no jugó al volver de la mili ya superado el ecuador de la misma y no lograr desbancar del arco a Esteban. En total, 19 temporadas de juego y 21 en la disciplina deportivista. Tras su retirada fue ayudante de Roberto Álvarez y de Jesús Tartilán. Y más tarde entrenaría cuatro años a equipos de base del CF Endesa.

—¿Cómo se siente?

—Muy feliz y orgulloso por ocupar un cargo nuevo del club. Estoy muy agradecido. El presidente ha sido muy generoso conmigo.

—¿Qué supone este nombramiento de ser Embajador Honorífico de la Deportiva?

—Cuando acabas una etapa de trabajo y no esperas más que ser un gran aficionado de la Deportiva, es una gran ilusión que te elijan para este cargo. Espero estar a la altura de poder cumplir las expectativas que tienen en mí.

—¿En qué consistirá esta nueva función?

—Me han adelantado un poco cuáles van a ser las funciones: representar al club en nombre de los jugadores históricos del mismo. En los próximos días me dirán más profundamente. Colaboraré también en el centenario de la entidad.

—Usted dejó claro que quiere hacerlo extensivo a más gente...

—Realmente este cargo lo merecía muchísima más gente y compañeros que han estado en la SD Ponferradina a lo largo de la historia. Quizá me han elegido por la trayectoria al ser el que más veces ha jugado en la historia del club o quizá por la simpatía que me tiene el presidente. Pero yo voy a representar a todos ellos.

—¿Recuerda su debut?

—Sí. En mi última temporada de juveniles (1972-1973) ya pasé al primer equipo con Enrique. Siempre le estaré agradecido. No creo que se le haya reconocido su labor suficientemente. Nos dio la oportunidad a muchos compañeros. El portero titular era Chichi, un grandísimo guardameta, pero no le salieron bien las cosas en algunos partidos. Yo tenía 19 años y el entrenador me dio la oportunidad en Langreo. Me dijo que estuviera tranquilo y que confiaba en mí. Fue una alegría inmensa. Perdimos 1-0 y aquella temporada acabamos bajando de categoría.

—¿Cuál es su mejor recuerdo como jugador?

—Los ascensos a Segunda División B y Tercera.

—¿Y los peores?

—El descenso a Regional Preferente, que supuso una debacle histórica para la SDP. También algunas decepciones como las fases de ascenso ante Mallorca Atlético y Erandio en las que nos quedamos muy cerca de ascender.

—¿Y el mejor recuerdo que guarda ya de aficionado?

—El gol de Fran en Alicante. Fue la mayor alegría como seguidor. Yo lo vi por televisión, pero estuvo allí mi hijo representando a la familia. Ese tiro lo empujamos todos los que amamos a la SD Ponferradina para que entrase en la portería.

El presidente ha sido muy generoso conmigo»
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