sábado. 28.01.2023
EN TIEMPO de descuento, prácticamente en el último suspiro del partido, la Cultural logró el gol de la pírrica victoria lograda ante el colista. Un gol marcado -como no- por Addison, que aleja de los puestos peligrosos al equipo que sigue anclado en el lugar trece de la tabla, pero curiosamente ahora se encuentra a menor distancia de los lugares de premio (cinco puntos) que de los lugares de descenso (seis puntos), un gol llegado como agua beneficiosa, totalmente milagrosa, para paliar la intensa sequía que sufría el equipo. Un gol, finalmente, que salva los muebles culturalistas del voraz incendio que se abre a sus pies. Buena entrada de año, pues. Ahora hay que esperar a que la victoria sirva para serenar ánimos, para que las aguas del río culturalista se serenen y comiencen a bajar más claras por los aledaños del Estadio Municipal. Porque allí, en la sede de la Cultural, es donde más necesaria es la calma, el sosiego, el conducir con mano firme, segura, la vacilante marcha del equipo. Se pasó del pesimismo al alivio con suspiro hondo, tomando aire todos, jugadores, técnico, directivos y aficionados quienes cambiaron el semblante hosco por suspiros de alivio. No cabe duda que la mejor medicina para curar los males futboleros es la victoria, aunque ésta sea lograda «in extremis» y con menguado merecimiento. Balón de oxígeno que debe ser aprovechado; porque la suerte no suele pasar dos veces seguidas por la misma puerta. Ahora es preciso revalidar el logro en el siguiente partido, a jugar el domingo en Oviedo, un equipo mucho más histórico que la Cultural, muy venido a menos, encontrándose al borde mismo del abismo, situación que le hará luchar en su campo, defendiendo los puntos con uñas y dientes. El Real Oviedo, a punto de ser comprado por un industrial asturiano, pagando un buen puñado de euros. A punto de doblar la esquina del calendario, buscando el inicio de la segunda vuelta del calendario de competición, es momento de poner toda la carne en el asador, para intentar, con la unión total de esfuerzos, subir suficientes peldaños en la escalera de la Liga para estar en puestos salientes de la tabla. Parece pedir mucho, casi al milagro, sobre base tan mínima como lo que hemos llamado pírrica victoria; pero en fútbol ha quedado demostrado que a veces triunfos, talmente logrados y cogidos por los pelos, cambian totalmente de signo la marcha de los equipos.

Se salvaron los muebles
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