martes. 06.12.2022

Los nuevos hábitos de trabajo agitan el mercado de oficinas

El ‘coworking’ se reinventa para captar grandes empresas y adaptarse al auge del teletrabajo
Un centro de negocios enfocado al ‘coworking’ tras la pandemia. DL

Paseo de la Castellana, 141, Madrid, año 1981. La firma Lexington abría el primer espacio de trabajo flexible en España inaugurando un modelo de negocio que, 40 años después, está obligado a reinventarse para hacer frente a la sacudida pandémica que el pasado año puso fin a su ‘era dorada’.

Así lo reconoce Óscar García Toledo, CEO de First Workplaces: «Más allá de que nuestros espacios sean físicos, en 2020 sufrimos una caída considerable de la facturación. Todo lo referente a salas de reuniones, aulas de formación y espacios de eventos se desplomó a cero y, por lo menos hasta finales de este año, no recuperaremos todo lo perdido», asegura. Un desplome común en el sector que ahora empieza a dar síntomas de reactivación.

«Después de Filomena y de un primer trimestre flojo, la actividad se ha animado bastante», indican desde el sector.

Es cierto. Los nuevos hábitos de trabajo acelerados por la crisis anticipan toda una revolución en el inmobiliario de oficinas que las empresas de ‘coworking’ pueden aprovechar gracias a la flexibilidad que caracteriza su oferta. Pero los modelos deben cambiar para adecuar la oferta a la demanda surgida de la crisis. Tras meses de teletrabajo, la reincoporación a la oficina ha comenzado a acelerarse. Pero ya nada será como antes.

Empresas y empleados son conscientes de que la flexibilidad es un activo casi tan importante como cualquier otro. Así que, aunque no con tanta intensidad como en los meses del confinamiento, el trabajo a distancia parece haber llegado para quedarse.

Según datos del Banco de España, el porcentaje de ocupados que, al menos ocasionalmente, trabajan desde su casa ascendía al 8,3% en 2019, frente a una estimación potencial actual del 30%. Es aquí, en ese modelo mixto entre lo presencial y el teletrabajo, donde los espacios flexibles encontrarán su oportunidad frente al parón de 2020. Las propias empresas saben que los nuevos hábitos de sus trabajadores obligan a reorganizar centros y sedes. Y los expertos auguran un fuerte repunte en segmentos como el alquiler de espacios sobrantes de las oficinas que, de paso, puede suponer una nueva vía de ingresos.

Lo que importa

Empresas y empleados son conscientes de que la flexibilidad es un activo tan importante como otros

David Vega, CEO de Lexington, reconoce que las compañías necesitan volver a la oficina. «La productividad de los equipos se encuentra muy ligada a las conexiones, a la generación de ideas comunes y al trabajo colaborativo», indica.

Pero es precisamente aquí donde los espacios flexibles se convertirán en la alternativa con mayores garantías «por la optimización de la inversión y la eliminación de las ataduras contractuales a largo plazo».

En este escenario, y según un reciente estudio de Savills Aguirre Newman, el ‘coworking’ copará en 2030 el 30% del mercado de oficinas en nuestro país. Recuerdan, además, que el 82% de ellos siguen siendo rentables pese al descenso de la ocupación en el último año.

Desde First Workplace coinciden al señalar que, frente a la rentabilidad de la oficina tradicional, de entre el 5% y el 7% actualmente, la del modelo de ‘flex office’ ronda entre el 20% y el 25%, en función de la ubicación y del tamaño.

«El mantenimiento de la oficina tradicional es más caro que el uso de oficinas flexibles y esto ya venía de antes de la pandemia, cuando sólo se usaba de manera óptima el 60% de la oficina», indican desde el sector.

Acuerdos de gestión

Ana Zavala, responsable de Workthere en España y directora nacional de oficinas en Savills Aguirre Newman, indica que «los acuerdos de gestión serán el modelo de expansión más habitual a partir de ahora para los operadores». La firma espera que más propietarios vayan entrando en este mercado para ampliar la oferta de espacios flexibles dentro de su cartera.

Su lucha será captar la atención de las grandes empresas acostumbradas a la oficina tradicional. Y el sector se vende bien.

«Además de los espacios de trabajo, tenemos equipo de recepción y ‘back-office’ con atención personalizada en todo lo que requieran los clientes, desde atención de llamadas o recepción de correspondencia hasta la organización de reuniones, gestión de cáterings, compra de material, reserva de hoteles, transportes, etcétera», explican. «E incluso servicios profesionales de gestoría, abogados o diseño gráfico».

Defienden que estos modelos serán claves para las multinacionales que tienen sus servicios centrales en otros países y en España cuentan con equipos mínimos. «Les damos cobertura en todo lo que requieran y estamos en contacto permanente con sus matrices», insisten desde el sector.

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