viernes. 01.07.2022

Por primera vez desde que saltó al escenario político, Vox entrará en un gobierno autonómico gracias al acuerdo de legislatura al que ha llegado con el PP para el Ejecutivo de Castilla y León, rompiendo así un tabú y abriendo el camino para nuevos pactos en el futuro. El PP, que en menos de un mes liderará Alberto Núñez Feijóo, ha cruzado un rubicón que tarde o temprano le iba a tocar afrontar ante la falta de mayorías sólidas en casi ningún territorio y la práctica desaparición de Ciudadanos, su habitual socio en los últimos años, tanto en Castilla y León, como en Madrid, Murcia o Andalucía.

Con este pacto, el partido de Santiago Abascal ocupará la vicepresidencia del Gobierno de Castilla y León que liderará el 'popular' Alfonso Fernández Mañueco, y ostenterá también una vicepresidencia y tres consejerías así como la Presidencia de las Cortes y una secretaría de la Mesa del parlamento autonómico.

Vox nunca había formado parte de un gabinete autonómico aunque sí había llegado a pactos para apoyar o, al menos, no obstaculizar la investidura de presidentes autonómicos del PP. Fue el caso del presidente andaluz, Juanma Moreno, que en enero de 2019 fue investido presidente de la Junta de Andalucía con el apoyo de los 21 diputados de Cs, con quien formó Gobierno de coalición, y los 12 de Vox.

Desde entonces, los de Abascal han mantenido una posición dual, apoyando unas iniciativas del Gobierno de Moreno o bloqueando otras, como fueron los presupuestos andaluces de 2022, vetados por el PSOE, Unidas Podemos y Vox.

Una situación que ha obligado a Moreno a prorrogar los presupuestos y a ir sopesando el adelanto electoral, decisión con la que ha ido amagando pero que no termina de tomar.

Se enfrenta al peligro cierto de que el seguro derrumbe electoral de Ciudadanos con quien, reconoce, ha colaborado muy bien en el Gobierno, le obligue a echarse en brazos de Vox, como le ha pasado ahora a su compañero Alfonso Fernández Mañueco.

El triunfo de Isabel Díaz Ayuso en mayo de 2021 en las elecciones anticipadas en la Comunidad de Madrid es un hito que nada indica que el PP pueda repetir en otros territorios y el panorama, reconocen en Génova, es que lo ocurrido en Castilla y León, sea a partir de ahora, el toro con el que tendrán que lidiar.

Feijóo, que hasta ayer mismo pedía al PSOE que diera un paso adelante y apoyase a Mañueco para impedir la entrada de Vox en el gobierno regional, se verá obligado a gestionar esta nueva situación, con la que puede encontrarse él mismo tras las próximas elecciones generales.

De momento y hasta que llegue esa cita con las urnas, le tocará hacer frente a las críticas que ya le están lloviendo a su partido por pactar con la formación "tabú" de la política española.

Además del PP, el otro partido que también ha cruzado la línea roja es Vox. Una formación que hasta ahora se había instalado en la posición más o menos cómoda de mantenerse fuera de los gobiernos para evitar desgastarse en la gestión del día a día.

Será el verdadero examen de los de Santiago Abascal, y la piedra de toque para futuras citas electorales, en las que Vox ya podrá ser evaluado por lo que hace, y no solo por lo dice o promete.

El PP rompe el tabú y pacta su primer gobierno autonómico con Vox
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