viernes 21/1/22
                      El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ayer en la celebración de la Constitución. JUN CARLOS HIDALGO
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ayer en la celebración de la Constitución. JUN CARLOS HIDALGO

El año llega a su fin y el Gobierno no parece tener intención de convocar el debate sobre el estado de la nación por sexto año consecutivo. El último se remonta a 2015, con Mariano Rajoy como presidente del Gobierno y Pedro Sánchez en el papel de líder de la oposición.

Hasta entonces, tan solo no se había celebrado en 1986, 1990, 1993, 1996, 2000, 2004, 2008 y 2012 porque esos años se convocaron elecciones generales. Era la gran cita parlamentaria del año aunque su formato no se recoge en el reglamento del Congreso y depende en exclusiva de la voluntad del presidente del Gobierno. Desde que Felipe González lo convocase por primera vez en 1983, no hubo excepciones salvo en los años con elecciones generales porque se entendía que el debate de investidura lo suplía.

Sin embargo, los motivos esgrimidos en los últimos años para no llevar a la práctica este clásico nada tienen que ver con las urnas. En 2017, el desafío independentista y la declaración unilateral de independencia por parte del Govern de la Generalitat de Cataluña aconsejaron a Mariano Rajoy no convocarlo; en 2018, la razón esgrimida fue la moción de censura, que desalojó al líder del PP de la Moncloa. En 2019, ya con Pedro Sánchez en la presidencia del Gobierno, se volvieron a convocar elecciones por partida doble; y el pasado año, estalló la pandemia por coronavirus que paralizó la vida parlamentaria con la excepción de los asuntos referidos a la crisis sanitaria. Este año, el Gobierno podría haber rescatado al debate del ostracismo, pero Sánchez no lo ha creído conveniente. La Moncloa no ha dado una razón convincente, pero todo apunta a que el presidente del Gobierno no quiere someter a más test de estrés de los imprescindibles a su compleja mayoría parlamentaria ni quiere brindar a Pablo Casado la oportunidad de que se le visibilice como la alternativa en un momento en que las encuestas electorales sonríen al jefe de la oposición. 23 debates.

El argumento oficial es que Sánchez rindió cuentas cada quince días en el Congreso en los peores momentos de la pandemia por coronavirus y que ha comparecido en más ocasiones ante el pleno del Congreso que todos los presidentes anteriores. Si Sánchez no cambia de opinión, y no parece que vaya a hacerlo, será el único presidente del Gobierno que desde hace 38 años no convoca sin razones electorales o de fuerza mayor el debate sobre el estado de la nación. Hasta 2015, se han convocado 23 debates. Felipe González lo hizo en nueve ocasiones; José María Aznar, en seis; José Luis Rodríguez Zapatero, cinco; y Mariano Rajoy, tres. Ciudadanos presentó la semana pasada en el Congreso una iniciativa para convertir este debate en una cita anual obligatoria, y que ningún presidente pueda saltárselo, pero tiene muy pocos visos de prosperar.

El PP, a pesar de que con los Gobiernos de Rajoy no lo convocó en 2017 o 2018, también reclama un día sí y otro también su celebración.

Seis años sin rendir cuentas en el debate sobre el estado de la nación