domingo 5/12/21

«En política, a veces dos y dos son cinco y otras suman uno». La frase del diputado de Compromís Joan Baldoví al ser preguntado por el proyecto político que impulsa la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, da muestras del debate interno que ha generado en las formaciones que estarían llamadas a forjar un «frente amplio y social» para las próximas generales: Podemos, Más País o Compromís, entre otras. Sin embargo, la también ministra de Trabajo tiene en mente una idea que está alejada de las jerarquías tradicionales de los partidos. «Serían secundarios», admite, al tiempo que pone sus miras más altas que en traspasar los límites actuales de la coalición Unidas Podemos, incluso, aseguran en su entorno, del electorado ideológico de izquierdas.

La crisis que atraviesa la coalició gubernamental no ha frenado los planes de Díaz, que sigue con las contactos y reuniones para armar su plataforma política. A la vicepresidenta se le quedan pequeñas las concepciones políticas tradicionales, aunque no acaba de concretar los pormenores de su plan. Habla de incluir a un amplio espectro de la sociedad civil que se siente más identificada con la etiqueta de «demócrata» que en un sector ideológico determinado. No basta, por tanto, con sumar militantes, también toca atraer a «gente que piensa diferente».

Mientras tanto, en Podemos siguen señalándola como cabeza de lista de una eventual candidatura pese a que Díaz ya ha dado muestras de que, por el momento, no está interesada en liderar ningún otro proyecto que no sea el de «escuchar a la ciudadanía» o su labor diaria en el Ministerio de Trabajo. Hace dos semanas, Pablo Iglesias, en su reaparición en un acto del partido cinco meses después de abandonar la política, lanzó a los suyos algo más que una recomendación: «Estoy convencido que la dirección de Podemos va a saber acompañar a Yolanda para construir ese frente amplio de izquierdas». La secretaria general de los morados, Ione Belarra, lo suscribió.

Pero sin militantes de base y sin el enésimo intento de reunificar la izquierda, el proyecto tendría más obstáculos. Tanto Díaz como Podemos son conscientes de que tienen dos años de legislatura por delante para cerrar un frente que revierta la tendencia negativa que ha lastrado al espacio morado desde 2016, cuando tocaron techo con 71 diputados en el Congreso. Desde entonces se han sucedido batacazos electorales, principalmente en los comicios autonómicos, y divorcios sonados. El más traumático, el de Iñigo Errejón.

Díaz busca traspasar los límites tradicionales de la izquierda