lunes. 05.12.2022

La herencia de Pujol convulsiona el soberanismo que abandera Cataluña

CiU y Esquerra sostienen que la vía hacia la independencia está por encima de la confesión.
El ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, en una imagen de archivo.

La confesión de Jordi Pujol sobre el dinero negro acumulado en Suiza durante 34 años en Suiza y otros paraísos fiscales estremeció a los protagonistas del proceso soberanista catalán aunque en público sus comentarios fueron para quitar hierro al asunto. Los efectos de la confidencia en los apoyos a la consulta independentista son, por ahora, imposibles de medir, pero los promotores de la misma dan por descontado el impacto negativo.

El ex presidente catalán expuso su situación a rasgos generales a Artur Mas a principios de julio; una vez que su mujer y cuatro hijos regularizaron su dinero opaco con Hacienda hace dos semanas volvió a hablar con el presidente de la Generalitat, ya con más detalles. Pero sólo este mismo viernes informó a Mas de su intención de hacer público un comunicado en el que daría su versión de la herencia. La policía sostiene por el contrario que el dinero, hasta 135,8 millones de euros, procede de las comisiones irregulares que cobró en sus 13 años de gobierno, y así lo acreditan las fechas de las transferencias. Sin ser baladí la diferencia entre una y otra, la revelación, inédita en España, ha puesto patas arriba el proceso soberanista de Cataluña.

Mas dijo el viernes todo lo que tenía que decir, que era un asunto «privado, personal y familiar», y ayer no quiso hablar más del tema durante la inauguración, casualidades de la vida, de una cárcel en Figueras. Sólo aventuró que «no tiene nada que ver con Convergència». Apenas un poquito más allá fue el nuevo número dos del partido, Josep Rull, al apuntar que Pujol deberá «reflexionar» si da más explicaciones a Convergència. La revelación, agregó, causó en su partido «tristeza y consternación».

El portavoz de Esquerra en el Congreso, Alfred Bosch, tampoco quiso hacer sangre y se mostró convencido de que este hecho «no entorpecerá» las relaciones de su formación con CiU. «Los casos de corrupción -aseguró- no pueden ocultar el proceso (soberanista)». Más severos se mostraron los dos componentes del frente proconsulta e Iniciativa reclamó que el ex presidente comparezca en el Parlamento catalán para explicar un hecho «vergonzoso» y de «una gravedad sin precedentes». La CUP reclamó que «se depuren todas las responsabilidades» ante los tribunales.

Fuentes de Convergencia reconocieron que por «lo inesperado» de la confesión y por «el prestigio» de Pujol va a cundir el desánimo entre los soberanistas. El ex presidente había pasado de ser un autonomista convencido durante sus 23 años de Gobierno a un independentista de nuevo cuño. En Esquerra, en cambio, no esperan desafecciones entre sus seguidores, entre los que Pujol nunca tuvo buen cartel por su «tibieza» y por «las componendas con Madrid». Los republicanos, no obstante, reconocen que las fuerzas contrarias a la consulta cuentan ahora con munición de alto calibre para desprestigiar el proceso independentista.

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