viernes 7/5/21

La izquierda se conjura contra Ayuso en un debate que no cambia nada

Duro enfrentamiento entre la presidenta de Madrid e Iglesias por la gestión de la pandemia
Imagen de todos los candidatos antes del comienzo del debate. JUANJO MARTÍN

Fue un debate como casi todos los debates. Hubo muchas cifras, datos, propuestas, sarcasmos, descalificaciones, y algún que otro insulto. La tiranía del cronómetro y el formato impidieron que se profundizara en nada y se sobrevolara todo. Pero quedaron dos cosas claras: el bloque de la izquierda enfiló sus baterías sobre Isabel Díaz Ayuso, y el bloque de la derecha sobre Pablo Iglesias. La candidata de Vox, Rocío Monasterio, se pegó con todos, el socialista Angel Gabilondo, envarado, no estaba en su terreno, el aspirante de Ciudadanos, Edmundo Bal, acometió una misión imposible, y Mónica García demostró saber más que nadie de sanidad pero el duelo era político.

La presidenta madrileña sabía que era la reina del debate y que todos iban a ir contra ella. Así fue. Gabilondo, García e Iglesias fueron implacables, pero Bal y Monasterio también colocaron algún rejonazo. Ayuso empezó con aires de displicencia, con una media sonrisa autosuficiente. «No sonría», le regañó Iglesias, y la verdad es que a medida que avanzaba abandonó esa pose. Se jactó de que la sanidad de Madrid es «la mejor de España y una de las mejores del mundo». La avalancha de datos negativos de casi todos los candidatos no hicieron mella en su discurso. «Vivir a la madrileña, con libertad», fue un recurso al que apeló una y otra vez para defenderse.

Ayuso se creció en los cara a cara con Iglesias. «Da vergüenza ajena, es lo más mezquino que hay en política», fueron algunas de las valoraciones que hizo del candidato de Unidas Podemos. Iglesias siguió, cual martillo pilón, con su bombardeo de datos sobre la ineficiencia de su gestión. «Usted es una nini, ni economía ni salud», apostilló la candidata de Más Madrid.

En el debate aparecieron los menores extranjeros no acompañados, los ‘menas’, demonizados por Vox; los «mantenidos y subvencionados» de las colas del hambre, estigmatizados por Ayuso; las subidas de impuestos que no saben como disimular los socialistas; los «brigadistas» de Unidas Podemos; el tufo «filonazi» de Vox; las «mentiras» de Ciudadanos. «Hablemos un poquito de Madrid», reclamó Gabilondo. Poco caso le hicieron. «La vivienda por los cielos y los sueldo por los suelos», apuntó la candidata de Más Madrid, pero salvo algunos brochazos el tema tampoco cuajó. Los bloques se mantuvieron inamovibles, los tres de la izquierda contra Ayuso, con algunas pullas entre ellos pero que no pasaron de gesticulaciones. Lo resumió Iglesias dirigiéndose a Gabilondo: «Vamos a gobernar juntos y nos tenemos que llevar bien».

Sin choques

Entre los aspirantes del PP, Vox y Ciudadanos tampoco hubo mayores encontronazos, si acaso los que mantuvieron Monasterio y Bal porque, como dijo el candidato naranja, «esto va de con quien gobierna el PP, con Vox o con Ciudadanos». Ayuso se reafirmó que en quiere gobernar sola.

Monasterio no le regaló sus votos, Bal, en cambio, mostró una amplia disponibilidad.

La presidenta madrileña sometió a un calculado ninguneo al que debería de ser su gran rival, Gabilondo. Prefirió fajarse con Iglesias, sabedora de que su electorado disfruta más con ese contrincante. El socialista no supo desprenderse del tono profesoral, hasta uno de los moderadores tuvo que animarle a intervenir porque «ni ha gastado los minutos que le corresponden». García se esforzó en darse a conocer, apenas el 52% del electorado madrileño sabe quién es. Monasterio se enfrentó con todos y todos con ella. Bal reivindicó el centro e intentó situarse por encima de la derecha y la izquierda. Nada nuevo bajo el sol.

La izquierda se conjura contra Ayuso en un debate que no cambia nada