martes 27/10/20

El PSOE ganaría las elecciones, pero paga la factura por el fracaso de las negociaciones

ramón gorriarán | madrid


El PSOE ganaría con comodidad las elecciones si se celebrasen ahora. El sondeo del CIS de septiembre estima que recibiría el 34,2% de los votos, cinco puntos y medio más que el 28 de abril, y duplicaría al PP, que se quedaría en el 17,1%. Pero la encuesta también señala que los ciudadanos endosan a los socialistas el fracaso de las negociaciones con Unidas Podemos para formar Gobierno y caen tres puntos y medio en intención directa de voto.


Pedro Sánchez tiene razones para el optimismo porque el PSOE dobla las expectativas electorales del PP y sería el más votado en todas las comunidades salvo en Cataluña, donde el PSC está igualado con Esquerra, y el País Vasco, donde vencería el PNV seguido por EH Bildu y los socialistas serían terceros. También tiene motivos para la inquietud porque la curva de estimación de voto declina por primera vez. Además de retroceder en intención directa, pierde siete puntos respecto al sondeo del CIS de julio, si bien las metodologías empleadas son distintas. Hace dos meses, se midió el voto directo con los datos desnudos, y en el de ayer se calibró la estimación de voto con las correcciones de ‘la cocina’.


El estudio, de todas maneras, no es una fotografía actual del electorado porque el trabajo de campo se realizó entre el 1 y el 18 de septiembre, antes de que la repetición de las elecciones fuera inevitable y antes de la irrupción de Íñigo Errejón con su Más País. Sirve, no obstante, para calibrar en parte el impacto de la ruptura de las negociaciones para gobernar entre PSOE y Unidas Podemos, formalizada el 11 de septiembre. Un fracaso que los consultados colocan más en el debe socialista que en el de los morados. En julio, el 30,5% de los consultados por el CIS decían que iban a votar al PSOE, en septiembre era el 27%. Otro dato inquietante para los socialistas es que si bien mantienen una alta fidelidad de voto, el 76,1%, su principal fuga es hacia la abstención. También hay razones para la bipolaridad electoral. En la parte negativa está que el 17,1% de la estimación de voto es la mitad que la del PSOE, pero mejoran un punto en relación a los resultados de abril, tienen un electorado fiel, el 72,6%, mantienen la misma intención de voto, el 10%, que en el estudio del CIS de hace dos meses y han dejado muy atrás a Ciudadanos.


Los liberales continúan con su sangría, detectada por el CIS y también por otros estudios. Con una estimación de voto de casi el 13%, Ciudadanos retrocede tres puntos en relación a las elecciones de abril y pierde más de un punto en intención directa de voto. Su electorado es el más volátil, solo el 58% repetiría la papeleta, y tiene vías de agua abiertas hacia el PSOE, 5%, y PP, 6%.


Al revés que Podemos, que se recupera en todos los indicadores y arrebata la tercera posición a Ciudadanos. La extrema derecha también sufre un desplome.


Del barómetro también se desprende que el bloque de la izquierda, sin contar con Errejón, se impondría con el 49,7% de los votos frente al 37,5 de la derecha, una diferencia de más de doce puntos. El 28 de abril quedaron igualados, 43% para cada uno.

El PSOE ganaría las elecciones, pero paga la factura por el fracaso de las negociaciones
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