jueves 26/5/22

Sánchez se aferra al oxígeno de la UE para aguantar el pulso económico a Feijóo

El jefe del Ejecutivo llama a la unidad frente a las consecuencias de la guerra y carga contra las «recetas de la derecha»
                      El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ayer en un acto del PSOE de Madrid. VÍCTOR LERENA
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ayer en un acto del PSOE de Madrid. VÍCTOR LERENA

Pedro Sánchez salió el pasado jueves de su primer encuentro institucional con el flamante líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, con una sensación clara: «quiere confrontar en materia económica», comentó a los periodistas que lo acompañaron en su vuelo a Rabat para cerrar con Mohamed VI la última gran crisis con Marruecos. No lo dijo con tono de lamento. El presidente del Gobierno también se siente cómodo en ese marco, en el que resulta fácil marcar diferencias ideológicas, pese a sus continuas llamadas a la unidad. «Los Gobiernos progresistas —afirmó incluso este sábado— gestionamos mucho mejor la economía que los conservadores». Sánchez lleva semanas defendiendo que las dificultades del momento, marcado por las reverberaciones de la guerra en Ucrania, exigen, como antes lo exigió la pandemia, un clima de concertación.

Lacra de Zapatero

El Ejecutivo entiende que es lo que pide la ciudadanía, recelosa de una clase política que consume su vida a garrotazos, pero atender a ese deseo obliga a hacer un equilibrio, no ya por el mantenimiento de la coalición con Unidas Podemos sino para que se visibilice a las claras que hay dos opciones de gobierno y que el PSOE encabeza una de ellas. Los socialistas arrastraron durante años como una cruz la renuncia que José Luis Rodríguez Zapatero hizo de sus postulados durante la crisis financiera que estalló en 2008. «Se puede intentar ser coherente toda la vida, pero lo que no se puede es ir y darte un golpe contra la pared por tus concepciones ideológicas», llegó a esgrimir el expresidente en el debate sobre el estado de la Nación de 2010 ante la irritada izquierda.

Zapatero actuó en buena medida obligado por las recetas exigidas desde UE, del mismo modo que, frente a la crisis del covid, Sánchez se ha visto ahora beneficiado por sus políticas de expansión del gasto público. «Las recetas de la derecha llevaron a diez años de recuperación paulatina de los niveles de PIB previos a 2008. Nosotros en dos años hemos recuperado los niveles de empleo anteriores a la pandemia. Hoy hay 20 millones de personas ocupadas», presumió en un acto con el líder de los socialistas madrileños Juan Lobato.

Con esa ventaja de partida respecto a su antecesor socialista en el Gobierno, el jefe del Ejecutivo se ve en disposición de competir, al menos durante un tiempo, con el PP en el terreno económico. «Si la situación se alarga —admiten, no obstante, fuentes de la dirección socialista— quizá se nos acabe la ‘gasolina’».

Escenario preocupante

El Banco de España dibujó el pasado miércoles un escenario preocupante, con un incremento de los precios del 7,8% para todo 2022. Según sus cálculos, los efectos de esta crisis se alargarán hasta 2023 cuando, en principio, se reactivarán las reglas de gasto de la UE suspendidas por la pandemia.

Tras su primera entrevista en la Moncloa, el jefe del Ejecutivo se mostró incapaz de vaticinar cuál será la posición del PP en la próxima convalidación del plan de choque contra la galopante inflación, exacerbada por la guerra iniciada por Rusia. Su impresión fue la de que Feijóo se debate entre el ‘no’ y la abstención. Lo cierto es que tampoco hizo demasiados esfuerzos para convencerle. En ningún momento el Gobierno se ha planteado ceder siquiera a la demanda de deflactacar el IRPF.

En términos cuantitativos, el apoyo de los populares resulta innecesario; el real decreto ley ya tiene garantizada la mayoría con el el bloque de investidura.»El desafío que tenemos por delante es el de la desigualdad —esgrimió este sábado— . De esta crisis, como la de la pandemia, tenemos que salir con un Estado del bienestar más fuerte, no debilitarlo, como propone la derecha».

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