sábado 21/5/22

Las tensiones cambiaron ayer de bando. Si la última sesión de control al Ejecutivo, hace dos semanas, convirtió el Parlamento en un ring de boxeo entre Pedro Sánchez y los ministros socialistas, por un lado, y buena parte de sus aliados habituales, por otro, ayer, después de que el presidente del Gobierno entregara la cabeza de la directora del CNI, el combate viró hacia la oposición, fundamentalmente hacia el PP, pero también hacia Ciudadanos.

El presidente se justificó y replicó a quienes le acusaron de haber castigado injustamente a una mujer «con una hoja de servicios intachable» y «arrastrado por el suelo» su nombre para mantenerse en la Moncloa —la popular Cuca Gamarra y el liberal Edmundo Bal— con el argumento de que se ha producido un «claro fallo» en la seguridad de las comunicaciones del Gobierno.

Pero, en realidad, dedicó poco tiempo a hablar de lo que, como Margarita Robles la víspera, calificó de «relevo» y no de cese, de «sustitución» y no destitución. El grueso de sus intervenciones se consumieron en una ofensiva sin cuartel contra el PP, con el caso Kitchen y los juicios dpore corrupción y la caja B como artillería. «Con este Gobierno ni los fondos públicos ni las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ni los servicios de inteligencia se han utilizado ni se utilizarán para tapar hechos delictivos ni para perseguir a adversarios políticos fuera de la ley», dijo. Incluso argumentó que, a diferencia de lo que ocurría con el PP, «ahora los mangantes no están en el Gobierno». No fue menos corrosivo con Bal, que utilizó como reproche al Ejecutivo su experiencia como abogado del Estado destituido por defender que en el ‘procés’ sí hubo rebelión. «Debe ser muy duro ser tan bueno y que no se lo reconozcan cuando llegan las elecciones», disparó el presidente.

Y mientras, presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, avisó al Gobierno de que se «equivoca» si cree que con la destitución de la directora del CNI se acaba la «depuración de responsabilidades».

Sánchez en el Congreso: «Ahora los mangantes no están en el Gobierno»
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