domingo. 27.11.2022

Sánchez defiende que ahora «lo útil es el perdón» para «pasar la página» de 2017

Afirma que no tiene «nada que decir» ante las soflamas de los indultados porque «todo» se puede defender dentro de la ley
Sánchez posa a su llegada al Consejo Europeo. GAETAN CLAESSENS

Pedro Sánchez cambió la magnanimidad por la utilidad para justificar la decisión de indultar a los condenados del ‘procés’. «Lo que tenemos que hacer los políticos y los gobiernos es construir convivencia. En esa construcción, hay momentos en los que lo útil es el castigo y otros en los que lo útil es el perdón, ahora estamos en el momento del perdón».

El presidente del Gobierno soltó esta parrafada en su primera explicación pública tras la aprobación de las medidas de gracia en el Consejo de Ministros del pasado martes.

Lo hizo ayer en Bruselas, tras la reunión del Consejo Europeo, una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno en la que ninguno de sus colegas, ni en público ni en privado, le pidió, según dijo, explicaciones por los indultos. Un silencio que leyó como una muestra de «respeto y confianza» de los socios europeos en la democracia española.

Sánchez sabe que el clima de comprensión reinante en Bruselas es patrimonio de la capital comunitaria y que en España se enfrenta a un incendio. Ante esas llamas adoptó una actitud conciliadora, tanto con los independentistas como con la oposición. Evitó dramatizar por el discurso beligerante de los indultados tras salir de la cárcel el pasado miércoles. «Nada que decir» ante unos mensajes en clave de victoria subidos de tono y que atribuyeron su excarcelación a una «derrota» sobre el Estado. Lo sustancial, resaltó, es «pasar la página» del otoño de 2017 en Cataluña. Entiende que el momento requiere «calma y sosiego» una vez que «la democracia española ha demostrado ser una gran democracia».

Tampoco se revolvió ante las descalificaciones a los indultos y al diálogo que planteó Pablo Casado en el mismo Bruselas ante sus socios del Partido Popular Europeo un día antes de la cumbre comunitaria. El jefe de la oposición desacreditó la medida y reiteró su petición de dimisión de Sánchez y convocatoria inmediata de elecciones. El único reproche que se permitió el presidente fue recordar que en 2017, cuando el PSOE estaba en la oposición y él ocupaba el lugar de Casado, los socialistas respaldaron al Gobierno que presidía Mariano Rajoy en la aplicación del artículo 155 de la Constitución a la Generalitat de Cataluña tras el referéndum del 1-O y la fugaz declaración de independencia. «Espero que los españoles tomen nota».

De lo que se trata en estos momentos, es de evitar «la discordia» y sembrar «la concordia territorial», una tarea a la que convocó a «todos, también al PP», y en particular a la Generalitat. En esa labor, la reunión que mantendrá el próximo martes en la Moncloa con Pere Aragonès puede tener un papel fundamental. «Tenemos mucho que hablar y mucho que dialogar» porque hay «muchas diferencias». que resolver» para que la normalización política en Cataluña, que a su entender se ha iniciado con los indultos, tenga continuidad y se consolide.

Se mostró dispuesto a hablar «de todo» con el presidente catalán porque en democracia caben «todas y cada una de las ideas» con el «único límite del pacto constitucional y la legalidad». Un corsé que deja fuera de lo negociable la amnistía y la autodeterminación que constituyen la bandera del independentismo, y que Aragonès reivindica con ahínco. Por si no había quedado claro, repitió: «Puedo garantizar que el Gobierno de España siempre va a salvaguardar el cumplimiento de esa legalidad democrática». Y en ese terreno, machacó, no tienen cabida la aspiraciones secesionistas por más que hayan recibido un apoyo superior al 50% de los v.

Sánchez defiende que ahora «lo útil es el perdón» para «pasar la página» de 2017
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