jueves. 01.12.2022

Sánchez ve condicionada su respuesta a la guerra en Ucrania

El presidente descarta enviar armas a suelo ucraniano como harán los gobiernos de Alemania, Finlandia o Portugal

La gestión de la guerra de Rusia contra Ucrania se ha convertido en otro desafío para la coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. Los socios minoritarios del Gobierno se mantuvieron al lado del presidente del Gobierno el día en el que se conoció que Vladímir Putin había decidido invadir por sorpresa el antiguo país soviético, que ya había bombardeado varias localidades, incluida Kiev y que sus tropas iniciaban el avance hacia las principales ciudades ucranianas. Pero esa unidad inicial corre el riesgo de resquebrajarse a media que la Unión Europea, y con ella España, incrementan sus acciones para tratar de frenar al autócrata ruso. Unidas Podemos ya se mostró muy crítico cuando, a finales del mes de enero, la ministra de Defensa, Margarita Robles, anunció que España estaba dispuesta a participar en el despliegue disuasorio de la Otan en el este de Europa enviando cazabombarderos a Bulgaria o que se adelantaría la incorporación de la fragata Blas de Lezo a la flota aliada permanente en el mar Negro.

Los socialistas tuvieron que hacer un esfuerzo de explicación para aclarar que no se estaba hablando de ninguna misión que no hubiera sido ya aprobada por el Parlamento y que el Ejecutivo apostaba claramente por la desescalada y la vía diplomática. Pero en el aire quedó la pulla de Ione Belarra sobre los «aspavientos belicistas» de Robles. Este lunes, después de que los 27 acordaran ampliar sus sanciones directamente sobre Putin y su ministro de Exteriores, Sergei Lavrov; se comprometieran a sacar a varios bancos rusos del sistema de mensajería Swift; y, sobre todo, aprobaran destinar recursos del Fondo Europa para la Paz a la compra de armamento para Ucrania, la brecha volvió a abrirse.

Mientras el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, defendió en RNE la necesidad de facilitar a los ucranianos que puedan continuar la «defensa justa y legítima» de su soberanía, Podemos marcó distancias.

«Creemos que no se puede hacer la guerra en el nombre de la paz», censuró el portavoz de la formación, Javier Sánchez Serna, en una rueda de prensa en la sede del partido. «España es el país del ‘No a la guerra’, un mandato que nos dio el pueblo que debemos cumplir, poniendo todos los medios para alcanzar el fin del conflicto», adujo.

Ayuda humanitaria

De momento, España solo ha anunciado el envío a Ucrania de equipos de protección personal y material sanitario. Albares evitó aclarar en una entrevista en RNE por la mañana si se contempla enviar también armas como harán Gobiernos socialdemócratas como el alemán, el portugués o el finlandés, con los que Sánchez presume de sintonía. Pero el propio presidente del Gobierno lo descartó horas después en Televisión Española. «El gesto —argumentó— lo estamos haciendo con el material defensivo y el ofensivo lo vamos a articular con este fondo (europeo) para la paz». Sánchez defendió que en un momento como el actual la unidad de acción es crucial y llegó a elogiar la actitud de socios. «Para ser el primer Gobierno de coalición las pruebas a las que se está viendo sometido son de una complejidad extrema y quiero agradecer a todos mis ministros el trabajo que están realizando».

Es cierto que Belarra contuvo ayer el tono y, tras señalar a Putin como claro agresor, afirmó en una comparecencia en Valencia que ahora «lo fundamental es mantener una posición común y una apuesta clara por la desescalada». El jefe del Ejecutivo extrema el cuidado para que la cuerda no se rompa y mantiene informada de sus pasos a Yolanda Díaz para prevenir sobresaltos, pero hay ‘sapos’ demasiado grandes de tragar para los morados. Y en el PSOE lo saben.

El alcade de Madrid, José Luis Martínez Alméida, reclamó este lunes a Sánchez que no deje a España en la «retaguardia» de Europa por culpa de sus socios. Y tanto Vox como Cs le instaron a aumentar el presupuesto en Defensa como también ha decidido Alemania. Sánchez replicó que desde que está en el Gobierno se ha pasado de una dotación presupuestaria del 0,9% al 1%.

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