sábado 27/11/21

Lejos para estar más cerca

PARA QUEDARSE. Las TIC se convirtieron en las grandes aliadas durante la pandemia y reforzaron su presencia en las administraciones
                      Un universitario escanea el código QR antes de clase. Archivo
Un universitario escanea el código QR antes de clase. Archivo

La crisis generada por el coronavirus, con el confinamiento de por medio, aceleró la incorporación de sistemas digitales y las nuevas tecnologías a cuestiones en las que tenían un horizonte más lejano. Las TIC ya estaban, pero desde marzo del 2021 llegaron para quedarse y afianzaron su presencia también en las administraciones y las instituciones públicas, además de en las empresas privadas. El teletrabajo, que parecía algo imposible en muchas profesiones, se convirtió en una realidad de forma repentina y en algunos sectores se ha impuesto o, al menos, para convivir con la presencialidad, gracias a la velocidad de las comunicaciones y a las pantallas.

La educación fue uno de los sectores que tuvo que adaptarse más rápido y dio un vuelco en unas horas. Un viernes, los alumnos se fueron a sus casas llevándose lo esencial. Libros, estuches, diccionarios... todo se quedó en los pupitres a la espera de que los estudiantes regresasen al lunes siguiente, un lunes que no llegó hasta el mes de septiembre con un nuevo curso. Así, los últimos cuatro meses de clases, los ordenadores fueron esenciales.

Las plataformas no estaban preparadas para sostener tan alta demanda de conexiones y al principio hubo problemas. Sin embargo, poco a poco se fueron solucionado —en muchos casos sobre la marcha y con recursos caseros— y todos desde la distancia de sus casas, sin la proximidad de las filas de pupitres que se reparten por el aula, las clases regresaron en menos de una semana. En otro formato, pero la docencia volvió a impartirse gracias a internet. Correos electrónicos, clases a través del Teams o Zoom, grupos de trabajo en Whastapp, todo fue útil para acabar un curso que se creía insalvable. La activación de todos estos recursos digitales continuaron vigentes el curso pasado aunque de forma más diluida. Así el esfuerzo que hicieron los docentes, las administraciones y las familias para conseguir que las clases saliesen adelante a pesar de las distancias ha servido para sentar las bases a nuevas alternativas a las que recurrir en casos puntuales o para cubrir necesidades que antes estaban desatendidas. El curso pasado, las herramientas y los cauces digitales desarrollados durante el confinamiento se volvieron a activar durante las cuarentenas en las aulas tras detectarse algún positivo.

En los estudios superiores, el curso pasado y este, en el caso de la Universidad de León —muchos universidades han vuelto a la presencialidad completa otra vez— se recurrió a las TIC para guardar las distancias de seguridad y así se organizaron aulas espejo y turnos para asistir a clase para que todos los estudiantes pudieran tener contacto con sus profesores a pesar de que no estuvieran siempre en el aula. Plataformas como Moodle, que es la que emplea la institución académica leonesa, vieron reforzado su papel como medio de comunicación entre el alumnado y los profesores tanto para el intercambio de apuntes o trabajos como para los exámenes. A fin de controlar la trazabilidad de los contagios, algunas escuelas y facultades también desarrollaron códigos QR que el estudiantado tenía que escanear al entrar a un aula o al sentarse en un puesto concreto.

En las administraciones y las instituciones públicas también se apostó por el teletrabajo en aquellos casos que fue necesario. Cada vez son más las instituciones que recurren a sus webs para que los ciudadanos realicen todos los trámites que antes se hacían frente a un funcionario. Ahora, para poder acceder a una administración para realizar una gestión concreta es estrictamente necesario pedir una cita previa, también a través de internet. Las quejas sobre el nuevo sistema son constante ante la imposibilidad de contactar o de llevar a cabo determinadas acciones, por lo que tanto las administraciones como las instituciones deberán seguir impulsando y mejorando estos aspectos a fin de poder acercarse de nuevo a los ciudadanos.

Pendiente está que la telemática sea accesible para todos, sobre todo para la gente mayor, que en la mayoría de los casos se encuentra con enormes dificultades tanto para acceder a un dispositivo como para poder manejarlo. La brecha digital también quedó muy patente. La falta de ordenadores ante la carencia de recursos económicos, además de la falta de conectividad en algunas zonas —en determinadas comarcas y pueblos de León— se convirtieron en una traba que en muchos casos hay que seguir salvando para que las tecnologías de la información y la comunicación consigan acercarnos a pesar de que otros motivos obliguen a mantener las distancias.

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