sábado 4/12/21
                      Eric Zemmour camina por el plató antes de participar en un debate televisado. BERTRAND GUAY
Eric Zemmour camina por el plató antes de participar en un debate televisado. BERTRAND GUAY

Aunque todavía no ha anunciado oficialmente su candidatura a las presidenciales francesas de abril de 2022, el polemista y ensayista ultraderechista Éric Zemmour está en boca de todos. Acapara titulares de periódicos y portadas de revistas. Le dedican largas tertulias televisivas. Cada frase que pronuncia es examinada, alabada o criticada por analistas y políticos. Seis de cada diez franceses consideran que la prensa gala habla demasiado de él, según un sondeo de Harris Interactive para la revista ‘Challenges’. Sin embargo, el interés de los ciudadanos por el potencial candidato de extrema derecha no cesa.

Zemmour, en plena campaña de promoción de su último libro, ‘Francia no ha dicho su última palabra’, maneja con habilidad los tiempos y mantiene el suspense en torno a su candidatura. Este experiodista del diario conservador ‘Le Figaro’ es autor de ensayos como ‘El suicidio francés’ y ‘Destino francés’ y hasta hace poco era tertuliano en la cadena de televisión CNews, la Fox News francesa. Algunos en este país se preguntan si Zemmour se convertirá en un nuevo Donald Trump.

El ensayista, que se sitúa aún más a la derecha de la ultra Marine Le Pen, sube como la espuma en los sondeos. Ha pasado del 5% en junio al 17% de intención de voto en octubre. En una semana ha vendido 80.000 copias de su libro, que se ha autoeditado, después de que su antigua editorial, Albin Michel, se negara a continuar publicando sus obras. El torbellino Zemmour, que quiere ser el candidato de «la derecha patriótica», agita la precampaña presidencial y pone nerviosos a sus potenciales rivales en la derecha y en la extrema derecha. Temen que, si finalmente se presenta, pueda robarles el puesto en la segunda vuelta. En estas elecciones, sólo los dos candidatos más votados pasan a la segunda ronda.

Al lado de Zemmour, Marine Le Pen parece moderada. El ensayista, hijo de una familia judía de Argelia que emigró a Francia cuando ese país todavía era una colonia, destila odio. Advierte que Francia está en decadencia y que lo que está en juego es «la Francia tal y como la conocemos». Zemmour defiende la teoría supremacista del «gran reemplazo», teoría conspiracionista que sostiene que la población blanca está siendo reemplazada por inmigrantes. Asegura que esta teoría «no es un mito ni un complot, sino un proceso implacable».

El ensayista exhibe una islamofobia y xenofobia sin complejos. Denuncia la islamización de los países occidentales, con Francia a la cabeza. Acusa a los inmigrantes musulmanes de todos los males de la nación, de no integrarse en la sociedad francesa y de tratar de imponer sus costumbres y la sharia. Y de los menores migrantes no acompañados dice que «casi todos son ladrones, asesinos y violadores», declaraciones que recuerdan a Trump cuando hablaba de los inmigrantes mexicanos.

Denuncia que haya barrios en Francia en los que la Policía no puede entrar porque están tomados por delincuentes, islamistas y traficantes de droga. Lamenta, en su último libro, que ciudades como Grenoble «sean comparadas por sus habitantes a Chicago por el crimen, Argel o Dakar por la población».

Zemmour propone, entre otras cosas, «una expulsión sistemática de los extranjeros penalmente condenados (25% de los detenidos), la pérdida de la nacionalidad francesa para los binacionales condenados por un crimen o por una sucesión de delitos, y la recuperación en manos del Estado de las zonas sin ley». También quiere imponer que los padres pongan nombres franceses y no coránicos a sus hijos.

Las encuestas deberían preocupar a los aspirantes. Si hoy se celebrara la primera vuelta de las presidenciales, Macron, con una intención de voto de entre el 25 y el 27%, según el último sondeo de Ifop-Fiducial para ‘Le Figaro’ publicado ayer, se enfrentaría en segunda vuelta a Marine Le Pen (del 17 al 18,5%) o al propio Zemmour, que ronda el 17% y en encuestas anteriores ha superado a Le Pen.

El conservador Xavier Bertrand tendría el 15%. A la izquierda Jean-Luc Melénchon, líder de La Francia Insumisa, baja de un 11 a un 8%; el ecologista Yannick Jadot logra el 7%; y la socialista Anne Hidalgo, el 5%. Los Republicanos, el partido conservador del expresidente Nicolas Sarkozy, está inmerso en una lucha de egos entre rivales. Hasta diciembre no designarán a un candidato, quizá sea demasiado tarde para remontar en las encuestas.

SU PADRE LE VOTARÍA A Él

Marine Le Pen logró deshacerse de los elementos más ultras del partido, incluido su padre, Jean-Marie, fundador del Frente Nacional. Cambió de nombre a la formación: ahora se llama Reagrupación Nacional. Y comenzó un proceso de ‘desdiabolización’ del partido para hacerlo más presentable de cara al electorado con el objetivo de llegar al Palacio del Elíseo. Pero lo que no esperaba era que la adelantaran por la derecha.

Y que su propio padre saboteara su candidatura al confesar que estaría dispuesto a votar por Zemmour si es el candidato ultraderechista mejor posicionado en las encuestas. «La única diferencia entre Éric y yo es que él es judío. Es difícil calificarle de nazi o de fascista. Esto le da una mayor libertad», dijo Le Pen padre en una entrevista con el diario ‘Le Monde’.

Éric Zemmour, el torbellino ultra que agita las presidenciales galas
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