martes 21/9/21

Estados Unidos y Turquía aíslan al califato al cerrarle las fronteras

Los ataques del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en París han cambiado los tiempos de la guerra contra el califato. La alianza que lidera Estados Unidos y Rusia están cada vez más coordinados e intensifican los bombardeos contra la provincia siria del califato. Además del aumento de las operaciones militares —el Ministerio de Defensa ruso adelantó su capacidad de duplicar el número de salidas diarias gracias a la llegada de nuevas aeronaves— las potencias implicadas en la guerra buscan asfixiar al EI y cortar sus vías de financiación.

Veinticuatro horas después de bombardear un centenar de camiones dedicados al contrabando de petróleo, Washington anunció que iniciaba junto al Gobierno de Ankara el sellado de los últimos 98 kilómetros de frontera entre Siria y Turquía. Estadounidenses y turcos trabajan en el cierre de «toda la frontera del norte de Siria» de la que «el 75% ha sido ya cerrada, y ahora entramos en una operación para cerrar los 98 kilómetros que restan», declaró el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, en una entrevista concedida a la cadena CNN.

Adiós al contrabando

Se trata de una franja bajo control del EI cuyo sellado implicaría el final de la capacidad de contrabando para unos yihadistas que perderían la que ha sido su auténtica vía de entrada y salida desde 2011. A diferencia de lo que ocurre en Irak, donde el antiguo partido Baaz es la columna vertebral del grupo, el EI en Siria se nutre fundamentalmente de combatientes extranjeros y el acceso desde Turquía ha sido una de las claves para su consolidación. Este tránsito masivo de combatientes y armas durante años ha provocado críticas hacia el Gobierno de Ankara, que apuesta por derrocar al régimen de Bashar el-Asad, por su permisividad.

El sellado de la frontera turca deja a Irak como única salida para el EI, pero se trata de un tema muy delicado para el Gobierno de Ankara debido a la presencia de las Unidades de Defensa del Pueblo (YPG), el brazo sirio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Nueva alianza El presidente francés François Hollande anunció su viaje la próxima semana a EE UU y Rusia para intentar consolidar una «gran alianza» militar contra el EI. Una alianza que empieza a dar sus primeras señales tras la orden del presidente ruso Vladímir Putin a sus barcos de coordinar las operaciones con las naves que Francia enviará a las costas sirias la próxima semana.

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