miércoles 25/5/22
                      Un migrante llora detenido en el Canal de la Mancha. T. VANDERMERSCH
Un migrante llora detenido en el Canal de la Mancha. T. VANDERMERSCH

El plan del Gobierno conservador británico de enviar a Ruanda a migrantes que lleguen al Reino Unido por vías ilegales ha disparado la polémica a nivel nacional, pues numerosos diputados y organizaciones humanitarias cuestionan su legalidad, la ética y el coste.

El secretario de Estado Tom Pursglove declaró este viernes al canal ITV que el Ejecutivo empezará «pronto» a trasladar a los primeros solicitantes de asilo —en un principio varones solteros de los que concluya que en realidad son inmigrantes económicos— y mantuvo que el sistema será rentable para este país «a largo plazo».

El primer ministro, Boris Johnson, anunció el jueves el acuerdo por cinco años con Kigali como parte de su reforma migratoria destinada a «recuperar el control de las fronteras» tras el Brexit, en vísperas de unas elecciones municipales el 5 de mayo.

Según el pacto alcanzado, Londres abonará a Kigali 120 millones de libras (145 millones de euros) para habilitar el programa de acogida y luego le pagará más por cada inmigrante recibido, un coste que la prensa cifra hoy en hasta 30.000 libras (36.200 euros) por cabeza.

Aunque se desconocen todos los detalles, el Ejecutivo ha indicado que de entrada enviará a África a los hombres llegados al Reino Unido por el canal desde principios de año a los que, según su criterio, no considere auténticos refugiados.

Más de 160 organizaciones no gubernamentales condenaron ayer por «cruel y mezquina» la iniciativa. «Es una forma vergonzosamente cruel de tratar a la gente que ha venido en busca de protección, huyendo de la persecución o el conflicto», afirman.

Johnson manda a los migrantes del Canal a Ruanda
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