martes 26/1/21

La mujer del juez del Supremo Clarence Thomas pagó los autobuses de los asaltantes

En las redes sociales ofrecía apoyo moral a los violentos e instaba a otros a sintonizar con los disturbios
Miembros de la Guardia de Seguridad vigilan el Capitolio de los Estados Unidos tras el asalto. SHAWN TEW
Miembros de la Guardia de Seguridad vigilan el Capitolio de los Estados Unidos tras el asalto. SHAWN TEW

Entre las donaciones privadas que recibieron los asaltantes del Capitolio destaca Virginia Thomas, la esposa del juez republicano del Tribunal Supremo Clarence Thomas. Incondicional de Donald Trump y máxima divulgadora de las teorías de conspiración de fraude electoral, no solo apoyó públicamente a los alborotadores, sino que además pagó por el transporte. «Dios los bendiga a cada uno por ponerse de pie o rezar», ensalzó en Twitter la señora Thomas, que financió los 80 autobuses que transportaron a unas 2.000 personas a Washington DC y exigió que el Congreso anulara la victoria de Joe Biden. En sucesivas publicaciones en las redes sociales, ahora borradas, Virginia ofrecía apoyo moral a los violentos e instaba a otros a sintonizar con los disturbios mientras el ataque se llevaba a cabo.

Aunque no ha vuelto a publicar nada en Internet desde el miércoles, la esposa del magistrado republicano ya realizó en el pasado acciones de supresión, como cuando envió un correo electrónico al alcalde de la ciudad de Clifton, en Virginia, pidiendo la eliminación de una pancarta de Black Lives Matter.

Es muy probable que el FBI haya interrogado ya a la esposa del juez del Tribunal Supremo sobre su papel en la planificación de la ‘protesta’ del miércoles y la marcha y posterior asalto al Capitolio. Muchos piden ya la renuncia del magistrado Thomas, un afroamericano que en un reciente documental arremete contra los demócratas.

Las secuelas del cierre de Twitter

El asalto al Capitolio por partidarios extremistas de Donald Trump sigue pasando factura al presidente saliente de Estados Unidos. Tras los vetos de Google y Apple, el aún inquilino de la Casa Blanca se ha quedado sin su último megáfono digital. Parler, red social usada por seguidores radicales de Trump, está callada desde el domingo, horas después de que Amazon le retirara el acceso a sus servidores por los persistentes mensajes de incitación a la violencia que se subían a la plataforma. Amazon suspendió la cuenta de Parler porque observó «un aumento de contenido violento» en la red social. Asimismo, Apple y Google ya habían excluido a la red social debido a la proliferación de «amenazas de violencia» y «actividades ilegales».

El sábado, un día después de que Twitter eliminara la cuenta de Trump, Parler era la aplicación más demandada en la plataforma de descarga de Apple en EE UU. Creada en 2018, la red social tiene un funcionamiento similar a Twitter, con perfiles para seguir y ‘parlys’ en lugar de tuits. Con sede en el estado de Nevada, atrajo en sus inicios a usuarios de ideología conservadora y de extrema derecha.

El comisario de Mercado Interior de la UE, Thierry Breton, mostró ayer su «perplejidad» tras la decisión de prohibir el acceso de Trump a redes sociales «sin control legítimo y democrático», y alegó que esto justifica los planes europeos para regular los gigantes digitales. «Que un director ejecutivo pueda desconectar el altavoz del presidente de EE UU sin ninguna otra forma de control y equilibrio de poder es más que cuestionable», apuntó Breton, que afirmó que el cierre aplicado por los gigantes digitales será recordado. «Así como el 11 de septiembre marcó un cambio de paradigma para EE UU, incluso para el mundo, habrá, en lo que respecta a las plataformas digitales en nuestra democracia, un ‘antes’ y un ‘después’ del 8 de enero de 2021», día en que Twitter anuló la cuenta de Trump. En el mismo sentido, la canciller alemana, Angela Merkel, calificó como «problemático» el cierre de las cuentas de Trump. «Es posible interferir en las libertad de expresión, pero según límites definidos por el legislador».

La mujer del juez del Supremo Clarence Thomas pagó los autobuses de los asaltantes
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