jueves. 30.06.2022

Suecia anuncia el fin de su neutralidad y pide la entrada en la Otan

Putin asegura que la ampliación no es un problema para Rusia, pero lo será si incluye el despliegue de armamento junto a su territorio
                      Imagen de las nuevas tumbas que se abren en el cementario de Irpin, en la ciudad de Kiev. OLEG PETRASYUC
Imagen de las nuevas tumbas que se abren en el cementario de Irpin, en la ciudad de Kiev. OLEG PETRASYUC

La primera ministra sueca, la socialdemócrata Magdalena Andersson, anunció este lunes que pedirá formalmente el ingreso en la Otan debido a la nueva situación de seguridad creada por la intervención militar rusa en Ucrania, lo que pondrá fin a dos siglos de política exterior basada en la no alineación. «El Gobierno ha decidido que Suecia debe ingresar en la Otan», dijo en rueda de prensa Andersson, al término de una reunión extraordinaria del Ejecutivo en solitario en minoría que encabeza y de un debate parlamentario en el que una mayoría clara de partidos se mostraron a favor de la adhesión.

La solicitud ante la sede de la Alianza en Bruselas se hará «dentro de poco», afirmó Andersson, que apuntó a mañana o al miércoles, en un proceso en que se coordinará con Finlandia.

A diferencia de Suecia, donde la decisión la toma el Gobierno, en Finlandia, que anunció su intención de adherirse ayer, la solicitud debe ser ratificada por el Parlamento en una votación que está prevista para mañana o pasado y en la que se espera que la candidatura reciba una mayoría rotunda.

La decisión sueca estaba cantada desde que ayer Andersson anunció el apoyo de su partido, un histórico giro en una formación que hizo de la no alineación seña de identidad de su política durante décadas y que hace medio año aprobó en su congreso anual mantener el estatus actual de aliado de la Otan pero no miembro, el mismo que tiene Finlandia. «Creo que muchos sentirán también cierta tristeza, lo entiendo, porque pasamos de una era a otra, entramos en algo nuevo», admitió Andersson.

La primera ministra sueca explicó el cambio de postura aludiendo a las conclusiones del análisis sobre la nueva situación de seguridad consensuado por la mayoría de partidos suecos para resaltar que el ingreso tendría un efecto disuasorio en el norte de Europa, mejoraría la seguridad y reduciría los riesgos, además de apuntar que no hay otra opción «realista». «Por desgracia no tenemos ningún motivo para creer que Rusia vaya a cambiar en un futuro previsible», dijo Andersson, acompañada en su comparecencia por el líder de la oposición, el conservador Ulf Kristersson, quien aseguró que ambos asumirán de forma conjunta la responsabilidad en el proceso de adhesión.

Durante el debate previo sobre el informe celebrado el domingo en el Riksdag (Parlamento), las cuatro principales fuerzas políticas se mostraron a favor del ingreso y solo mantuvieron su oposición el Partido de Izquierda Socialista y el Partido del Medio Ambiente, aliados externos del Ejecutivo y que suman menos del 20 % de los escaños.

La líder socialista, Nooshi Dadgostar, habló de «traición» a los electores porque el Gobierno, que rechazó convocar un referendo sobre la cuestión, no ha querido esperar a las elecciones generales de septiembre y criticó un proceso que considera «forzado».

REACCIÓN RUSA

En una comparecencia que precedió en unas horas al anuncio sueco, el presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró que la ampliación de la Otan a Finlandia y Suecia no es un problema para Rusia, pero sí lo será si incluye el despliegue de armamento en territorio. «Rusia no tiene problemas con esos países, ya que su ingreso en la Otan no crea una amenaza», dijo Putin durante la cumbre de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), tras lo que matizó que si la ampliación va acompañada del emplazamiento de «infraestructura militar», Moscú tendrá que «reaccionar». Los socialdemócratas suecos aprobaron ayer mantener una «reserva unilateral» contra el despliegue en su territorio de bases permanentes y de armas nucleares, opción que apoya la mayoría parlamentaría.

«Nos preparamos para todas las eventualidades, pero no vemos ninguna amenaza militar directa», afirmó Andersson, quien ayer había apuntado a posibles ataques cibernéticos o híbridos rusos.

La ministra de Exteriores sueca, Ann Linde, contactará a su homólogo ruso, Sergej Lavrov, para comunicarle la decisión de Suecia. El Gobierno sueco decidió también hoy enviar una proposición al Parlamento para posibilitar que Suecia pueda recibir apoyo militar de la Unión Europea y la Otan en el tiempo que dure el proceso de ratificación, que se espera tarde alrededor de un año.

«Suecia va a encontrarse en una situación de vulnerabilidad durante el tiempo que se tramite nuestra solicitud», dijo Andersson, que en las últimas semanas ha recibido garantías de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y sus vecinos nórdicos.

Los gobiernos de Dinamarca, Noruega e Islandia reiteraron en un comunicado conjunto su disposición a impulsar una rápida ratificación en sus parlamentos de las solicitudes y a ofrecer ayuda militar en caso de que fuese necesario.

El ministro de Defensa sueco, Peter Hultqvist, viajará hoy a Washington, invitado por el Departamento de Defensa estadounidense, para entrevistarse con su colega Lloyd Austin. Suecia y Finlandia ya recibieron el domingo el espaldarazo de la Otan en una reunión informal en Berlín de sus ministros de Exteriores, aunque Turquía se ha mostrado crítica con ambos por su supuesto respaldo a activistas kurdos y otras personas a las que considera «terroristas».

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