miércoles. 17.08.2022

El Tribunal Supremo deroga el derecho al aborto en EE UU, protegido desde 1973

«Esto no se ha acabado», avisa Biden, que pide al Congreso recuperarlo como ley federal y carga contra los jueces
                      Manifestantes antiabortistas celebran ayer en Washington la decisión del Supremo. SHAWN THEW
Manifestantes antiabortistas celebran ayer en Washington la decisión del Supremo. SHAWN THEW

Los enemigos del aborto disfrutan ya de una victoria histórica en el país que presume de iluminar al mundo como faro de la democracia y los derechos civiles: «El aborto no es un derecho constitucional», determinó ayer el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Nada más derogar la sentencia que desde 1973 protegía el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, trece estados norteamericanos que tenían aprobadas leyes ‘gatillo’ para dispararse automáticamente en caso de anularse el aborto las activaron para dejar proscrito ese derecho en sus territorios. Parecía una escena apocalíptica que nadie se atrevía a creer, pese a que la polémica sentencia se había filtrado el mes pasado.

El primer Estado en ilegalizarlo fue Missouri —Mississippi fue el que llevó el caso ante el alto tribunal—, el mismo que había retado la jurisprudencia del caso Roe contra Wade que cambiase la vida de las mujeres en EE UU hace casi medio siglo. Desde entonces, la mortalidad femenina cayó y los procedimientos para interrumpir los embarazos se volvieron más seguros que un parto. Además, las mujeres pudieron terminar sus estudios, hacerse independientes y competir con los hombres en todos los sectores.

Volver «a los viejos tiempos»

Aquello fue algo que incomodó a muchos, empezando por Donald Trump, el presidente que nombró la mayoría conservadora del Supremo. Además, llegó al poder precisamente con la promesa de volver «a los viejos tiempos».

«Roe fue indignante desde el principio», opinó en su sentencia el juez Samuel Alito, en nombre de la mayoría conservadora de seis votos frente a tres que ha derogado la jurisprudencia de 1973. «Sus razonamientos eran extraordinariamente débiles y la decisión ha tenido consecuencias dañinas. Es hora de hacerle caso a la Constitución y devolver el tema del aborto a los representantes electos del pueblo» en los Estados, añadió ese magistrado.

La decisión provocó una avalancha de reacciones en todo el mundo. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmó ayer que su Gobierno defenderá el derecho al aborto y animó a los estadounidenses a acudir a votar en los comicios de noviembre para garantizar una mayoría en el Congreso para sacar adelante leyes que lo amparen.

«Necesitamos más líderes estatales que protejan este derecho a nivel local (...) Tenemos que elegir a funcionarios que hagan eso», dijo Biden tras el fallo del Tribunal Supremo que revoca las protecciones al derecho al aborto.

«Esto no ha acabado», dijo el presidente estadounidense. Biden anunció además que pedirá al Congreso que recupere el derecho al aborto como una ley federal y cargó contra los tres jueces conservadores del Tribunal Supremo del país nominados por su predecesor Donald Trump (2017-2021) del fallo que elimina la protección al derecho al aborto.

«Tres jueces nombrados por un presidente, Donald Trump, están en el centro de esta decisión de acabar con la balanza de la justicia y eliminar un derecho fundamental de las mujeres en este país», dijo Biden en referencia a los magistrados Neil M. Gorsuch, Brett M. Kavanaugh y Amy Coney Barrett.

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump, y el líder de la minoría republicana en el Senado de Estados Unidos, Mitch McConnell, aplaudieron la decisión del Tribunal Supremo, una instancia con mayoría de jueces conservadores gracias a los cambios instaurados a lo largo del mandato presidencial del magnate estadounidense con las maniobras de su mano derecha en el Congreso norteamericano.

«Esto es seguir la Constitución y devolver los derechos cuando deberían haberse otorgado hace mucho tiempo», dijo Trump en declaraciones a Fox News sobre un fallo «que va a funcionar para todos y devuelve a los estados las competencias que siempre les han pertenecido».

Además, un juez del Tribunal Supremo estadounidense, el conservador Clarence Thomas, defendió que se revisen en el futuro los precedentes legales protegidos por la doctrina del «debido proceso fundamental», lo que incluye el fallo que protege el derecho al matrimonio homosexual coincidiendo con el fallo del aborto.

«No podemos dar por sentado ningún derecho», «las conquistas sociales están en riesgo de retroceder» dijo ayer el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

El Tribunal Supremo deroga el derecho al aborto en EE UU, protegido desde 1973
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