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Aquellas entrevistas...

Carmen Lomana: "En otra época hubiera sido la amante de un rey"

En el siglo XVIII, cuando «las mujeres bellas y brillantes» participaban en una sociedad que a Carmen Lomana le fascina. Hubiera encajado en el papel de la burguesía influyente. En una entrevista distendida, la ‘celebrity’ leonesa desvela los principales rasgos de su carácter y algún secreto.

Carmen Lomana posa para el Diario de León. REDACCIÓN

Carmen Lomana posa para el Diario de León. REDACCIÓN

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Entrevistar a Carmen Lomana requiere, como con todas las celebrities que llenan horas de televisión y páginas del couché, muchas llamadas telefónicas, hacerlas a una temprana hora del día, mientras lee la prensa, y a saber si son del todo agradables, depende del día.

El hecho es que la glamurosa empresaria reserva las horas de un viaje en AVE para responder el cuestionario propuesto, un test de personalidad al que ya se ha sometido para esta sección su nuevo mejor amigo Mario Vaquerizo. Es la misma mujer que hace tres años concedía a este periódico una profunda entrevista en la que desvelaba por primera vez su personalidad, pero algo más maleada; probablemente consecuencia de los descarnados comentarios a los que se somete constantemente a un personaje tan popular y con halo de inalcanzable. 

Pasado el trago de encontrar durante días el momento idóneo, y ya iniciada la conversación para la entrevista, reaparece esa Carmen Lomana seductora que dice lo que le viene en gana. Se le pregunta por proyectos de cara al otoño. «Hay algunas cosas, pero nada firmado», advierte. Acaba de terminar una larga temporada de trabajo en la radio, la televisión y en los periódicos, ha sido fichada por el periódico La Razón, para el que escribe semanalmente una página. Pero llega el momento del descanso, de la naturaleza, del verano de terraceo y fiestas con trajes de lujo. El viaje comienza con la entrevista, en un trayecto de tren.

De no ser ella, ¿Quién le gustaría ser? Elucubra durante un buen rato sobre ello y la mente le lleva al ambiente de los cortesanos de la Francia del siglo XVIII. Sin duda encajaría en el papel de una mujer bien situada, incluso no le importaría ser la amante de un monarca. El test que popularizó el escritor Marcel Proust también revela algunos de los secretos mejor guardados de esta mujer tan admirada como controvertida por sus comentarios. Como el lío que montó en Twitter cuando dijo en el reality de la MTV Alaska y Mario que los toros «disfrutan» en la plaza.

Carmen Lomana en bañador. ROBERTO GARVER

Carmen Lomana en bañador. ROBERTO GARVER

¿Cuál es su mayor temor?

La muerte, estar enferma. Por lo demás, no temo a nada.

¿El principal rasgo de su carácter?

La fuerza de voluntad, la perfección y que soy muy organizada. Tampoco dejo que la vida me liquide.

La cualidad que prefiere en los hombres.

Igual que en las mujeres, la nobleza y la lealtad.

En las mujeres ya lo ha dicho.

Admiro la inteligencia, pero, cada día más, también la bondad.

Lo que aprecia más en sus amigos.

Que me hagan feliz, que me quieran y que sean leales. Tengo muchísimos conocidos y amigos nuevos. El tiempo no te hace más o menos amigo. Pero sí, soy mujer de amigotes y de familia, porque ellos también son familia.

Su principal defecto.
Soy ansiosa y caprichosa. Cuando quiero algo lo quiero ya. También es un defecto ser tan perfeccionista: siempre pienso que la gente puede dar más de lo que da.

¿Cuál es su ocupación favorita?

Cuando tengo tiempo, perderlo. Me encanta leer, escuchar música y Twitter. Twitter es como tener un millón de amigos, que decía la canción. Lo puedes poner, el mío es Carmen_ Lomana.

Su idea de la felicidad completa. 

La felicidad son pequeños momentos, no es algo eterno; no tendría gracia. Yo soy además muy sencilla para ser feliz. Soy feliz en la playa, si voy a París una semana...

Su principal defecto.

Soy ansiosa y caprichosa. Lo que quiero, lo quiero ya.

¿Cuál sería su mayor desdicha?

Nunca lo he pensado. Por ejemplo, perder todo lo que tengo: los amigos, la familia, mi vida. Que hubiera un cracky que todo se fuera al garete... No poder ver. Hay alguien a quien admiro profundamente y ese es Serafín Zubiri. Si me tiré a la piscina, en el programa Splash, fue por él.

Si no fuese usted misma, ¿Quién le gustaría ser?

No lo sé. Nunca he querido ser alguien que no fuese yo. Pero me hubiera gustado vivir en otras épocas. Por ejemplo, ser una mujer bien situada de la burguesía del siglo XVIII, amante de un rey. Eran mujeres brillantes que participaban en la vida social por belleza, pero también por sabiduría. Me hubiese gustado ser esa mezcla de mujer explosiva

¿Dónde le gustaría vivir?

Cerca del mar. En una playa de California.

Su color preferido.

Para vestir, el negro. Realza mi piel blanca y mi pelo rubio. Pero para todo lo demás, colores neutros. Me gusta el rosa palo de las niñas. No me gusta el rojo, y eso que dicen que me queda muy bien.

La flor que más le gusta.

Peonías y orquídeas.

El pájaro que prefiere.

El txantxangorri (petirrojo), que no tiene miedo al ser humano. Se deja querer y proteger. También me encanta el águila real.

Sus autores preferidos en prosa.

Votaire y los franceses del siglo XVIII. Fue la revolución del pensamiento moderno. El ser humano, desde entonces, ha avanzado en tecnología, pero no humanamente.

¿Indulgente?
Con los pecados del sexo.

Sus poetas preferidos.

Por lo general, los cursis. Pero me encanta Neruda, Gabriela Nistal y Vicente Huidobro.

Sus pintores favoritos.

Miró, Manolo Valdés, los pintores retratistas ingleses del siglo XVIII.

Sus héroes en la ficción.

Superman.

Sus heroínas de ficción favoritas.

La Campanilla de Peter Pan. Y hay un ser real que me fascina, Catalina de Erauso, la monja alférez. Resulta bestial que una mujer fuera capaz de hacer lo que hizo ella en el Siglo de Oro español. [La monja alférez fue una controvertida mujer que, con 15 años, se escapó del convento e inició, haciéndose pasar por hombre, una vida de conquistas en España y América].

Su héroe en la vida real.

Guillermo, mi marido. Fue mi amor, mi referencia. En otro ámbito, el doctor Fléming. Salvó tantas vidas... También admiro a toda esa gente que investiga con medicamentos, gente que hace a la humanidad mejor. Y a quienes más aborrezco son los políticos, que nos han llevado a esta ruina y desolación. No estoy dispuesta a pagar impuestos para que los malgasten.

Su heroína favorita en la vida real.

Las mujeres que están cuidando enfermos en África o aquellas que investigan; hay muchísimas.

Su heroína en la vida real.
Las mujeres que cuidan enfermos y las que investigan.

La comida y bebida que más le gustan.

Soy muy sencilla: cosas naturales, limpias, sin salsas. Por ejemplo, me encanta la pasta, el marisco, las gambas con ensalada. Soy vegetariana, excepto con el pollo al curry. También como mucha fruta y zumos. Si salgo, tomo un mojito sin alcohol. Detesto el alcohol. La gente pierde el control y hace el ridículo.

Sus nombres favoritos.

Casi todos llevan “r”. De chico Rafael. Y de chica, Sara, Carmen, Adriana.

El don de la naturaleza que le gustaría poseer.

Ser invisible.

¿Cómo quisiera morir?

Como todos, sin sufrir. Echarme un día una siesta o acostarme a dormir por la noche y no despertar.

El hecho histórico más deplorable.

Cualquier guerra civil. Y, por supuesto, todo lo que ha ocurrido en campos de concentración. Por ejemplo, lo de Camboya. Tampoco puedo quitarme de la cabeza a este padre que ha matado a sus hijos (José Bretón). Pena de muerte sin dudarlo un segundo. 40 años de cárcel no es nada, y encima tenemos que mantenerlo.

Lo que detesta por encima de todo.

La falta de respeto hacia los seres humanos, la gente que es capaz de maltratar, el abuso a un niño...

Su mayor desdicha.
Perder todo lo que tengo, mi vida; que hubiera un crack.

El hecho militar que más admira.

Soy tan poco militarista. Admiro a un país como Costa Rica, sin ejército. Para mí, la mayor gesta que se ha conseguido es el Descubrimiento de América y cómo se hizo esa colonización. Para bien o para mal, España ha dejado un legado importante en América. Yo cada vez que voy allí me emociono. Los indígenas allí son dulces y corteses.

La reforma o cambio social más admirable.

La Revolución Francesa, por encima de todo. Trajo la dignidad del hombre. Es lo que deberíamos hacer ahora los europeos.

El estado actual de su espíritu.

Tranquilo, buscando el descanso. Pero yo en dos días ya me relajo. Estando en contacto con la naturaleza, me calmo y soy feliz.

La falta que le inspira más indulgencia.

Las faltas cometidas por amor. En ese campo hay pocas cosas que yo considere una falta. Los pecados del sexo me dan indulgencia; la infidelidad. Aunque no soy muy indulgente porque soy muy perfeccionista.

Su lema.

Sobreviviré y No quieras para los demás lo que no quieres para ti.

[ Esta entrevista fue publicada el 20 de julio de 2013 en el suplemento León al sol]

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