martes. 09.08.2022

En bicicleta o a pie. Y con Otero de Escarpizo como punto de salida y de llegada. Incluso también de tránsito si el que busca disfrutar de los encantos de esta comarca leonesa lo hace desde otro punto de una ruta, por el corazón de La Cepeda, que con cerca de una veintena de kilómetros está diseñada de una manera circular para mostrar una parte importante de la riqueza patrimonial de la zona, desde la arquitectónica a la cultural pasando por la gastronómica.

Naturaleza, con pinares, bosques de chopos y robles también va a acompañar al visitante en un camino que bien podría tener su primera estación en Otero de Escarpizo. Allí el Palacio Torreón Señorial de los Pernía se convierte en la primera estampa. La construcción, que data del siglo XVI, se ha convertido una vez restaurado en uno de los pulmones culturales de la comarca. Un bien inicio para un trayecto que a través de una carretera singular desemboca en Magaz de Cepeda, localidad que en su día fue la capital del antiguo señorío de Valdemagaz. La siguiente estampa en ese transitar por una comarca con muchos encantos, algunos desconocidos para el gran público, nos la ofrece el Alto de los Tesos donde se puede divisar un paisaje tan atractivo como cautivador. Especialmente en primavera con el color de las flores de lavanda o los brezos. También en el otoño, una estación que en esta comarca luce en todo su esplendor.

Villamejil aparece en la siguiente estación cuando ya se han consumido y disfrutado de varios kilómetros de ruta. Allí ara los amantes de la naturaleza se les presenta una oportunidad única para volver e incluso pasar más tiempo. Nada menos que un camping en pleno pulmón verde. Con el tiempo necesario para disfrutar de la localidad, y sin variar e paso, la ruta lleva al ciclista o paseante a ascender hacia el este para adentrarse en el bosque de roble de Valdecadierno. Su su alto podremos comprobar una atractiva vista sobre el valle del Tuerto y los montes de Manzanal y el Teleno.

Cogorderos es la siguiente estación. Un camino por espacios de un elevado valor botánico. Revilla es el punto de trayecto siguiente. Allí podremos disfrutar y admirar un rústico puente con años y años de historia. La ruta, sin prisa pero sin pausa, lleva a dirigirse a Quintana. Justo antes de llegar a la localidad una construcción deja entrever el legado histórico de los astures a través de un castro. De Quintana a Fontoria donde la actual iglesia con espadaña del tradicional románico rural se erige en el mismo lugar en el que reposan las ruinas de la antigua Ermita del Cristo. Y de allí camino a Otero de Escarpizo para poner punto y final a una ruta por el corazón de La Cepeda que no es la única en una comarca que de norte a sur y de este a oeste cuenta con un legado que le otorga una identidad propia. La que a lo largo de los siglos se ha ganado y que con rutas como la denominada ‘Por el Corazón de La Cepeda’ puede admirarse un poco más. Y en verano de una manera especial en la que el agua no falta, tanto la del río como la del pantano de Villameca, un lugar de notable atractivo que ha albergado incluso alguna edición de la Fiesta de La Cepeda.

En esa ruta además del legado arquitectónico también se puede admirar la fauna existente en la que destacan los cérvidos, lobos, jabalíes, zorros y una rica aurifauna. Respecto a la flora los pinos, chopos, robles, alisos, sauces y castaños también son parte de la estampa. Y para reponer fuerzas una gustosa gastronomía que va de las sopas de ajo a todo lo relacionado con la carne. Todo para una propuesta que tiene a la naturaleza como una de sus grandes apuestas. 

Por el corazón de La Cepeda
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