viernes 27/5/22
En León, Ponferrada y Villablino

León clama que «se salde la deuda con esta tierra»

León avisó ayer de que la lucha «sólo acaba de empezar». El grito lo portaron más de 25.000 leoneses que se hicieron una sola voz para señalar al Gobierno y a la Junta por «décadas de promesas, mentiras, excusas y discriminación», por sus incumplimientos reiterados y su «nula voluntad de procurar el bienestar y el progreso económico de los leoneses». Con los partidos políticos a los que se aludía camuflados en la marcha, el frente común de la sociedad civil exigió que se admita «la situación excepcional que vive esta provincia y se establezca la financiación necesaria para la ejecución urgente de todos los proyectos comprometidos». «Prometemos que llenaremos las calles las veces que sean necesarias. No admitiremos ni un día más que jueguen con el futuro de las gentes de esta tierra», retaron, convencidos de que la pelea «será larga, pero venceremos»

El futuro de León salió ayer a la calle para no perderse otra vez. El futuro desfiló alentado por la bandera que ondeaba Leo Rodríguez, «6 años y medio, de Omaña», escoltado por el cartel que avisaba de que León Ruge, con más de 25.000 leoneses agrupados en una nueva movilización para clamar por que «se reconozca la deuda que España tiene con esta tierra y que se salde cuanto antes». En ese grito se fundió la provincia, más de dos años después de la última gran manifestación, «traicionada» porque «nada de lo que prometieron» el Gobierno y la Junta «para calmar la indignación ha sido cumplido». «Exigimos que se ponga fin a tantas décadas de promesas, mentiras, excusas y discriminación», chillaron los manifestantes, reunidos en una sola voz, convertida en manifiesto.

La proclama resumió el movimiento de «indignación» que recorrió el centro de la capital leonesa, pero canalizada como «un espíritu colectivo y de una tenacidad» que reunió a los sindicatos, la patronal y todos los sectores económicos y sociales, mientras los representantes de los partidos políticos aludidos de manera directa, como el PP y el PSOE, se camuflaban en mitad de la marcha, y el resto ocupaban un espacio discreto en las filas. Más allá de las diferencias, el «frente común» señaló que la situación se da como «consecuencia de la nula voluntad de la Junta de Castilla y León y del Gobierno de España de procurar el bienestar y el progreso económico de los leoneses». «Sabemos de su infinita mezquindad y soberbia. Sabemos que no doblarán fácilmente la cerviz y que se avecina una lucha larga e intensa, pero venceremos», alentaron los sindicatos de clase desde el escenario montado frente la Catedral, donde terminó la marcha, mientras los manifestantes cortaban una y otra vez las intervenciones para reclamar «autonomía, País Leonés».

Letra pequeña
«Explotadores y explotados no estamos en el mismo lado», resumió la causa general 

En ese marco, con el crespón negro sobre la bandera de León que adornada el balcón del tercer piso d e una de las casas de la plaza de Regla, los portavoces de UGT, CC OO, USO y CGT pusieron voz a la reivindicación de que «se dé cumplimiento inmediato a todos y cada uno de los compromisos que durante décadas las administraciones públicas han adquirido con esta provincia». «Exigimos que los Presupuestos Generales del Estado y los de la comunidad prevean un fondo especial que, admitiendo la situación excepcional que vive esta provincia, establezca la financiación necesaria para la ejecución urgente de todos los proyectos comprometidos, y que prevea además la creación de instrumentos institucionales y jurídicos de desarrollo económico gobernados por los propios leoneses», lanzaron.

La conjura se cerró en una advertencia: «la lucha sólo acaba de empezar». «Prometemos que llenaremos las calles las veces que sean necesarias. No admitiremos ni un día más que jueguen con el futuro de las gentes de esta tierra, y en especial con su juventud. Vamos a seguir exigiendo y reivindicando que cada persona joven que fue obligada a abandonar a sus familias y a su tierra para poder sobrevivir, pueda regresar al lugar donde hubiera preferido desarrollar su vida», prometieron por el futuro de León: el futuro que ayer ondeó Leo Rodríguez por tantos leoneses que anhelan no perderlo.

"Llorar por vuestros hijos"

El León que prefiere no colocar todo los huevos en la cesta de la fe, sacó ayer la esperanza a relucir. Otra vez a pasear las urgencias, entre banderas, pancartas y tambores; y banderas. La bandera de León lo aguanta todo. Como atuendo a juego con la chaquetina, por si refresca, o como complemento en plan fular; como capa de super héroe, con otras urgencias cargadas a la cuenta pendiente. A la lucha «del sindicalismo de clase unido» que aclamaron los convocantes en la plaza de la Catedral se unieron colectivos que no pueden disimular el apuro.

La montaña central, el Movimiento de estudiantes, el Conceyu, organizaciones agrarias, plataformas ciudadanas que tienen cuentas particulares con las administraciones. A la movilización por el futuro de León no faltó el colectivo que reivindica el tren, metáfora adecuada para el pleito que se ventilaba en la movilización. A la hora justa; quince minutos antes de la cita, cuando se contaban una docena de banderas de León en la explanada de San Marcos, se anunciaba un fracaso. Cinco minutos después de las ocho, al estallido de la traza que lanza a la masa, no había viento suficiente para acabar con el barullo.

La unidad
Partidos políticos, sindicatos y patronales se juntaron en una marcha con fórmula repetida

El viento sopló a favor de la convocatoria, para gloria de las banderas ante la Catedral, en otro momento que se ofreció para los anales del León que sale a la calle para clamar por su futuro. «León, si no luchas nadie te escucha». La persistencia de la cabecera de la marcha fue lluvia fina para la muchedumbre que siguió el recorrido de la protesta. Miles de personas en las calles de León es una excepción; si esos miles van en la misma dirección, es un milagro.

Camino de ese fenómeno se encontraron por miles los leoneses que se agarraron banderas para expresas su esperanza. «Ante la miseria, por la soberanía», apuraban en la trasera de la marcha; por la autonomía de León, gritaron desahogados en el jaleo del discurso final. En otro momento íntimo, en la letra pequeña de la protesta, la paradoja: «Explotadores y explotados no estamos del mismo lado».

Es posible en una tarde como la de ayer; con partidos políticos de todo signo y condición, sindicales y patronales en la misma vía. Entre banderas, entre niños y grandes, que lloran por León, mientras León aconseja «llorar por vosotros». 

La bandera, herramienta esencial

El pesimismo secular de esta tierra llevó a algunos a creer que la manifestación iba a chocar contra el fracaso, mientras la explanada se san Marcos clareaba a unos instantes antes de arrancar la cita. Fiel también a su condición y costumbre, el León del último momento se personó en el lugar de la partida para elevar la movilización al top de históricas. Políticos de todos los partidos con representación, en Madrid, y en Valladolid, donde están las administraciones y gobiernos contra los que se convocó la marcha; y la bandera como amuleto.

La consigna
«Nadie te escucha, León, si no luchas» armó la arenga de cabecera en la movilización

Leoneses por miles, algunos veteranos de este tipo de movilizaciones. «Llevo tres en tres años, y cada año peor», cuestionó un asistente que a pesar de los avances se niega a quedarse en casa. La herramienta de la bandera resulta imprescindible, hasta para usar como bastón de apoyo en el tramo final, en una jornada que tiene por cometido sensibilizar a las administraciones para «cambiar el rumbo al desastre». «¿Cuánta gente será necesaria para ablandar el corazón del Gobierno?». Los sindicatos prometen comprobarlo.

Rescoldos del carbón en Ponferrada

El eco de una frase del Che Guevara sobre las batallas que solo se pierden cuando se abandona. El ruido de una ristra de petardos, como en las huelgas mineras. Las voces, animosas, de decenas de sindicalistas vestidos con chalecos rojos.

Las banderas de Comisiones Obreras y de UGT, las camisetas de USO. Y la sombra de una manifestación mucho más multitudinaria, un mes antes de que la pandemia nos confinara. Todo eso definió, y todo eso pesó sobre la manifestación por el futuro del Bierzo que ayer recorrió el centro de Ponferrada y que reunió a dos mil personas, según los convocantes, y a seiscientas, según los cálculos de la Policía Municipal.

Conscientes de que la cifra estaba muy lejos de las veinte mil personas, según la organización, y once mil, según la Policía Municipal, que el 16 de febrero de 2020 se echaron a la calle en Ponferrada para reclamar lo mismo que ayer, los sindicatos hicieron un esfuerzo —dos años y una pandemia después— para insistir en que «la reivindicación nunca puede estar por debajo» del número de manifestantes, afirmó al final de la protesta en la plaza del Ayuntamiento el secretario comarcal de UGT, Omar Rodríguez. El propio Rodríguez —acompañado de Ursicino Sánchez, de CCOO y de Gabriel Garnelo, de USO— había comenzado la marcha a las ocho de la tarde con una frase que definió el estado de ánimo con el que los manifestantes, muchos de ellos todavía con mascarillas, empezaron a caminar hacia la avenida de La Puebla. «Las batallas que no se dan son las que se pierden», afirmó.

Y sus palabras recordaron a la famosa frase atribuida al legendario revolucionario Ernesto Che Guevara: «La única lucha que se pierde es la que se abandona». Nadie de los que comenzó a caminar en Lazúrtegui, después de los petardazos que conectaron con la liturgia minera de otros tiempos, abandonó una marcha que contó con el respaldo del alcalde de Ponferrada, Olegario Ramón, de los partidos con los que cogobierna y los que le hacen oposición, y donde la UPL llevó su propia pancarta a favor de una región leonesa que le dé voz al Bierzo. Al contrario, la protesta engordó a lo largo de la avenida de La Puebla y después de una hora desembocaba en una plaza del Ayuntamiento tomada por el enorme tablero de ajedrez con piezas de caucho reciclado que estos días adorna el espacio para acoger un torneo. Y allí, ante los concentrados y las piezas de ajedrez de caucho, encaramada en el escenario, la locutora de Onda Bierzo Yolanda Ordás puso voz a las reivindicaciones de los sindicatos con un discurso donde los convocantes cuestionaron la Transición Justa del Gobierno en unas comarcas, las del Bierzo y Laciana, «con los peores indicadores socioeconómicos de España».

Un discurso que lamentó la despoblación, el cierre de consultorios médicos, la degradación de la sanidad y la educación públicas, la «corrupción de nuestro sistema democrático», en «pasillos y despachos revestidos de moqueta donde solo tienen miedo al estallido social». Los sindicatos, con la voz de Yolanda Ordás, reclamaron «un fondo especial» para ejecutar todos los proyectos prometidos. «¡La próxima visita, será con dinamita!», se había llegado a vocear durante la marcha. «¡El Bierzo se salva luchando!», fue otra de las frases más coreadas. «¡Hay solución, reindustrialización!». «¡Los de ahí enfrente explotan a la gente!». «¡Los de la acera, a la carretera!». «¡Que viva a lucha de la clase obrera!». Y de todas esas voces, incluida la de Yolanda Ordás, tan bien timbrada, queda el eco de esta crónica que empezaba con una frase de Ernesto Che Guevara.

Los lacianiegos reivindican  de nuevo su futuro

Los lacianiegos salieron ayer a la calle para luchar por el futuro de la provincia y en concreto por el de la comarca de Laciana. Una manifestación que partió desde la sedes sindicales de Villablino y recorrió las calles Peña Ubiña, Serafín Morales, avenida Laciana y finalizó en el punto de donde había partido, con una pancarta en donde se podía leer Una Laciana con futuro. Hay que poner fin a tantas décadas de promesas, mentiras, excusas y discriminación, que fue portada por distintos representantes, entre ellos el alcalde de Villablino, Mario Rivas. Mientras la manifestación iba avanzando se escuchaban silbatos y distintas consignas como «Laciana está en la lucha» o «No nos mires, únete» a la vez quelas banderas del sindicato CC OO eran portadas por distintos lacianiegos.

Tras finalizar el recorrido, los representantes sindicales de Laciana leyeron el comunicado conjunto que realizaron, en el cual afirmaron que el presidente de Diputación Provincial de León, Eduardo Morán es el «principal retractor de la Mesa por León», para añadir que les ha advertido de que «de realizarse esta manifestación se dejaría de contar con esta mesa». En su comunicado, los sindicatos recordaron que en el año 2018 cerraron las minas y «nos dejaron abandonados, engañándonos con promesas de todo tipo que no se han cumplido», y es que, según explicaron, «prometieron una transición justa. No sé si la hay, pero desde luego justa no es para las cuencas mineras».

Añadieron que al igual que en febrero del 2020 «siguen mirando para otro lado, siguen poniendo excusas, nos siguen discriminando y se piensan que somos tontos»; y advierten de que que «estamos algo dormidos, pero no muertos». Un acto que también sirvió para que los sindicatos pidieran al Ayuntamiento que ponga en funcionamiento «ya» el consejo socio-económico de Laciana, ya que será de donde «saldrán ideas y proyectos que puedan dar vida a este valle».

Para finalizar, los sindicatos reconocieron que «nos da mucha pena y rabia ver las calles, los bares y las tiendas vacías, carteles de se alquila o se vende por todas partes»; pero insistieron en que tiene una cosa muy clara: «Los únicos que podemos cambiar esto somos nosotros, saliendo a la calle, movilizándonos y estando unidos», matizaron, a la vez que recordaron: «Si luchas puedes perder, si no luchas ya estás perdido». Una manifestación que se unía a la concentración de la mañana de ayer bajo el lema Yo paro por Laciana y que secundaron el 70 por ciento de los negocios.

León clama que «se salde la deuda con esta tierra»
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