lunes. 04.07.2022
Tras el rastro del superbólido

VÍDEO | En busca de los codiciados meteoritos

Astrónomos, universidades y cazatesoros de la atmósfera afinan cálculos y compiten para ser los primeros en hallar la masa pétrea o metálica que dejó en su ‘aterrizaje’ en Galicia el superbólido de enero, cuyo resplandor y estruendo sorprendieron a parte de León
El superbólido visto desde León.

Penetró en la atmósfera en algún lugar cercano a la frontera entre León y Galicia. Allí se estampó contra la tierra a una velocidad de veinte kilómetros por segundo, cuando sobrevolaba ya las capas más bajas. Al este de la vecina comunidad autónoma, o lo que es lo mismo, en algún punto de las provincias de Lugo u Orense, se encuentra el meteorito o meteoritos que buscan a contrarreloj astrónomos, equipos de universidades y hasta cazatesoros. Unos quieren investigarlo a fondo y sumarlo a sus museos, otros lo codician para venderlo en un lucrativo mercado de coleccionistas.  

Pasaban 18 minutos y 56 segundos de la una de la madrugada del 18 de enero, cuando una radiante luz y un estruendo sorprendieron a los habitantes de varios puntos de la provincia, especialmente, a los del Bierzo. Lo que avistaron y escucharon fue el superbólido, que en ese instante produjo una explosión sónica. «Los testigos y las imágenes recabadas en distintos vídeos llegados desde diversos puntos de España y Portugal hablan de que esa luz tenía un color entre blanco y amarillo, algunos cuentan que también vieron un poco de rojo», relata el doctor en Astronomía y profesor de la Universidad de Santiago de Compostela José Ángel Docobo, quien investiga el superbólido, junto a los también docentes Manuel Andrade (campus de Lugo) y Pedro Pablo Campo.

Al frente del Observatorio Astronómico Ramón María Aller, el experto señala que para el estudio de estos fenómenos lo primero es conseguir información a través de los testigos y las pruebas visuales que puedan aportar. En esta labor, testimonios de bercianos, maragatos, bañezanos y habitantes de León capital han sido fundamentales para realizar los cálculos que precisa su equipo para conseguir encontrar el meteorito/s. Además, primordial, determinar la trayectoria atmosférica del superbólido (se denomina así al superar el brillo del planeta Venus y éste «lo sobrepasó con creces, con un resplandor bestial»); conocer la órbita que tenía el meteoroide (piedra cósmica que se mueve en torno al sol y en su camino encuentra la tierra) y «la guinda del pastel sería encontrar el meteorito».

DA-METEORITO-F3-19-24-05-0Equipo de la Universidad de Santiago en una de sus jornadas de búsqueda de los meteoritos. DL

bólidoEl profesor Docobo, cauto en sus explicaciones para no dar pistas sobre el paradero de esta masa pétrea o metálica, cree que puede pesar alrededor de veinte kilos, «aunque depende de la masa inicial y las características del bólido; la masa final es una incógnita depende de cómo haya llegado a la tierra, en una sola piedra o en pequeños fragmentos».

Llama la atención sobre el hecho de que un superbólido de estas características es «altamente infrecuente, hay pocos al año, a veces ninguno y para nosotros supone una gran oportunidad porque ha ocurrido cerca». El equipo trabaja sin descanso en los cálculos que puedan guiarles con la mayor precisión hasta el meteorito. Y el profesor Docobo ya sabe dónde le gustaría que fuera expuesto: el museo de la Universidad de Santiago.

Reconoce que además de ellos, tienen la certeza de que otros equipos de universidades lo buscan, también expertos y aficionados integrantes en la redes de bólidos y meteoritos que existen con estructura internacional.«Veremos si es pétreo, metálico o mixto, su búsqueda se complica con el avance de la primavera, la vegetación crece y hará más complejo encontrarlo». La zona está rodeada de bosques.

VÍDEO | En busca de los codiciados meteoritos
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