sábado. 25.06.2022

Antibióticos de León negocia desde hace un mes un Ere para despedir a casi un tercio de su plantilla (92 de 306 empleados). La fecha definitiva para resolver un acuerdo entre las partes, empresa y comité de trabajadores, será el próximo jueves, 17 de diciembre. Una de las pocas novedades esperanzadoras en la propuesta que los trabajadores han logrado arrancarle a la compañía es la de rebajar en algunas unidades la nómina de despidos. En las próximas horas se reabre la mesa de negociación, convocada un puñado de ocasiones en los últimos días, para tratar de aproximar posturas desde puntos demasiado alejados. La parte sindical no cree que el despido resulte adecuado para asegurar la viabilidad de la compañía en los próximos años; la parte empresarial dejó claro hace quince días, con motivo de la segunda reunión negociadora del expediente, que la situación insostenible financiera de la compañía no da otra opción que el recorte laboral. Este fin de semana acabó el plazo que la propia empresa alargó para lograr una relación de voluntarios a sumarse a esa lista de despidos.

Antibióticos de León, definido socialmente por la firma ADL, ha regresado a un punto de fricción y conflicto laboral que parecía olvidado en los últimos cinco años, junto desde que la titular Black Toro se hizo con la propiedad de la factoría, a la que salvó de la quiebra segura y recondujo tras un proceso de concurso de acreedores.

Las perspectivas de crecimiento fueron una constante en el primer tramo de esa nueva era, en la que Antibióticos reordenó instalaciones, recuperó lineales y licencia de venta en el mercado internacional, en mostradores de prestigio como Estados Unidos o Alemania.

Luego, la reconversión llegó a los rotulos y a la estructura administrativa y societaria de la empresa matriz, alineada y cómplice accionarial de la sureña Bionatur, con la que emprendió la aventura del mercado bursátil alternativo. En esta clasificación se aprecia la deriva final, que acabó con operaciones de refinanciación de deuda y con un trasiego de títulos a favor de Kartesia, fondo de inversión británico que había apadrinado algunas operaciones de salvamento de Antibióticos, cuando ya veía la línea roja del abismo y los números rojos.

Kartesia llegó, vio y cortó. Por la misma línea de puntos que suele definir las crisis; la del empleo. Y no parece dispuesta a dar marcha atrás en la medida más gruesa del ajuste.

El Ere de Antibióticos llega a fase definitiva
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