lunes 23/5/22
                      El número de trabajadores que están en las franjas más bajas de ingresos se ha incrementado con fuerza. JESÚS F. SALVADORES
El número de trabajadores que están en las franjas más bajas de ingresos se ha incrementado con fuerza. JESÚS F. SALVADORES

La elevada desigualdad en el nivel de ingresos es uno de los principales problemas no sólo económicos, sino también sociales del país. Una dificultad que se agudiza, está convirtiéndose en estructural y se agranda con cada tropiezo del crecimiento económico. También lo hará con el parón de actividad de la pandemia, cuando buena parte de la población aún no había podido recuperarse de la Gran Recesión iniciada en 2008.

La desigualdad prolongada en el tiempo hace a la sociedad más vulnerable a los episodios de decrecimiento económico; y en España se une a una estructura productiva y del mercado de trabajo que «tiende a generar empleos de bajo salario», además de un desempleo estructural creciente.

Según los expertos la fuente de renta con mayor peso en los hogares es la que procede del trabajo asalariado, tres cuartas partes del total. Aunque en la buena parte de los hogares pobres las prestaciones sociales son la principal fuente de ingreso, las rentas del trabajo por cuenta ajena son en el conjunto de la población la mayor fuente de ingresos.

En el caso de la provincia de León el análisis de las rentas de trabajo evidencia una polarización de la distribución de la riqueza, que ha deslizado hacia los tramos de ingresos más bajos a una buena parte de los trabajadores, y ha reducido de forma drástica la ‘clase media’, un grupo social que se ha minimizado en estos años de dificultades económicas.

Más empobrecidos

Con los últimos datos de los rendimientos de trabajo de los asalariados (que no incluyen todavía la recuperación económica iniciada en el año que acaba de terminar), León ha perdido el 46% de los trabajadores que formaban parte de esa clase acomodada cuyos ingresos y bienestar crecieron de forma importante con la expansión económica. En cambio, se ha incrementado un 33% la cifra de trabajadores cuyos ingresos se sitúan por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (que era de 571 euros al mes en 2007, y de 950 euros en 2020).

Este colectivo de trabajadores con ingresos más ajustados pasó de los 50.307 de antes de la recesión económica a los 66.862 del primer año de la pandemia. En cambio, la cifra de quienes gozaban de una posición acomodada (cobraban entre dos y cuatro veces ese salario mínimo) se redujo en el mismo período de 65.185 a 35.462 trabajadores leoneses. La desigualdad social, que ha dado un paso más con la pandemia, es junto con el cambio climático el principal riesgo al que se enfrenta la humanidad en los próximos diez años, según el Foro Economico Mundial.

Y cuando la desigualdad de un país es elevada, también lo es su inestabilidad social, ya que amplias capas de la población quedan excluidas de los frutos del crecimiento económico. Además si esta situación se mantiene en el tiempo, la eficacia de las políticas de redistribución (que en España no se muestran especialmente eficientes) se reduce. El mayor peligro está en que la desigualdad se hereda de unas generaciones a otras, lo que acaba reduciendo las tasas de crecimiento económico en su conjunto. Son algunas de las reflexiones del informe Radiografía de medio siglo de desigualdad en España, publicado por el Observatorio Social de la Fundación La Caixa.

El fin de la clase media en León
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