lunes. 02.10.2023
                      En esta alcantarilla tiró el acusado la navaja del crimen. RAMIRO
En esta alcantarilla tiró el acusado la navaja del crimen. RAMIRO

La instrucción judicial de la causa abierta por la muerte de la propietaria de varios inmuebles de un bloque de pisos de la calle Obispo Almarcha de la capital se da por cerrada con las conclusiones provisionales que ya se habían obtenido de las pesquisas finales: fue un acto de desesperación del acusado, convencido de que la víctima iba a desahuciarlo por falta de pago.

A tenor de los acontecimientos, todo hace indicar que la vista oral no se celebrará hasta principios de 2024, habida cuenta de que la nómina de señalamientos de la Sección Tercera ya está completa para este año. Como quiera que previsiblemente será un jurado popular quien determine si el procesado es culpable o no, el sistema obliga a acogerse a las peculiaridades de la norma y establece la fórmula de actuación que regirá.

Los investigadores del Cuerpo Nacional de Policía consideran que el crimen tuvo lugar en el transcurso del confinamiento, la noche del 24 de marzo de 2020. El supuesto autor de los hechos mantuvo una discusión con la víctima porque pretendía desahuciarle tras un retraso en varias mensualidades de alquiler.

Petición

El Ministerio Fiscal solicita penas de 25 años de prisión por asesinato para el acusado

Tras una primera disputa, en la segunda el varón cogió un arma blanca y asestó 54 cuchilladas a la mujer, que falleció en el acto víctima de una hemorragia muy intensa. El acusado se fue del lugar y posiblemente se llevó un sobre con 3.000 euros.

Al día siguiente bajó a la calle a pesar de que todavía se mantenía el confinamento y adquirió unos refrescos y varios dulces para sus hijos. A su esposa le comentó en la versión oficial que había encontrado el sobre en el asiento del copiloto de un vehículo que tenía las ventanillas abiertas.

La cónyuge tampoco se extrañó por el hecho de que las ropas que vestía aquella noche desaparecieran y nunca más supiera de ellas. Tampoco prestó atención, según ella, al hecho de que se evidenciaran algunos arañazos, que según manifestó él, se había hecho con un patinete que estaba reparando.

A falta de los escritos de calificación, en principio el Ministerio Fiscal solicitaba penas de alrededor de 25 años de prisión para el sospechoso, acusado de un delito de asesinato, al entender que la víctima no tuvo opciones de defenderse ante la violencia del ataque y la contundencia de la agresión.

Además los escasos signos de defensa de la fallecida comportan que hubo muy pocas opciones de plantar cara para la víctima.

En cualquier caso, las opciones de estudio de este asunto señalan la existencia de novedosas técnicas de investigación que permiten concluir que la presunta autoría de los hechos está demostrada, si bien la cuestión judicial quedará en manos del tribunal del jurado que se hará cargo de la resolución del veredicto.

Finaliza la instrucción del crimen de Obispo Almarcha: el juicio para 2024