lunes. 15.08.2022
Urbanización ferroviaria

La obra de Feve se para a la hora del almuerzo de los gatos

La reforma de la estación de Feve se detiene dos veces al día, mientras personal autorizado alimenta a la colonia felina que se instaló hace años en los aledaños de las viviendas abandonadas de la zona ferroviaria
                      Dos gatos, en las instalaciones del almacén de la estación de Feve. RAMIRO
Dos gatos, en las instalaciones del almacén de la estación de Feve. RAMIRO

Salvados los escollos administrativos, motivados en la indolencia con la que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) demoró el proyecto durante casi cinco años en los despachos, la urbanización de la estación de Feve se encuentra ahora con un pequeño condicionante. No hay ya trabas internas para hacer avanzar el expediente, ni recursos externos, ni mesas de contratación que tardan un año desde que licitan hasta que adjudican... Con un historial de demoras digno de estudio, ahora los operarios de la UTE adjudicataría de las obras, formada por Dragados y Tecsa, tendrán que realizar sus labores con cuidado de no dañar a la colonia de más de medio centenar de gatos que ocupan el sector.

La organización de la obra establece que, durante dos veces al día, los trabajadores tienen que dejar paso a las personas de la asociación Argos autorizadas para alimentar a los felinos. Los animales se resguardan en el edificio del antiguo depósito, que cuenta con una cubierta, pero cuyos laterales se hallan semicerrados.

Esta estructura permite que entren y salgan a sus anchas, a la vez que se mantengan aislados de la zona en la que opera la maquinaria para que no sufran accidentes, según se ha acordado entre los técnicos y los portavoces del colectivo animalista. La colonia vive en el entorno desde hace años, pero se ha expandido aún más desde la finalización de las obras de integración, en 2017.

Sin apenas tráfico, más allá del aparcamiento en fondo de saco existente hasta el momento, los animales han contado incluso con la construcción de una zona de casetas en las que cobijarse, camufladas en el arbolado aledaño a la caseta del guardagujas. Aunque, en los últimos meses, a partir del incendio de los alrededores del depósito que obligó a desalojar a los sin techo que hacían noche dentro, tomaron posesión de este inmueble.

La colonia se apunta como una de las más numerosas de las cerca de 45 que hay localizadas en el municipio, donde se estima que hay medio millar de gatos sin dueño que viven en la calle. Su gestión entra dentro del convenio pactado por el Ayuntamiento de León en 2018 con la asociación Argos para la captura, esterilización y suelta de los felinos, una vez desparasitados, microchipados y vacunados, con una muesca quirúrgica en la oreja derecha las hembras y en la izquierda los machos para identificarles. El protocolo, que empezó a funcionar ya en 2019, regula no sólo las tareas básicas, sino las condiciones de manutención con pienso seco, no restos de comida, las autorizaciones necesarias para que una persona pueda darles de comer, ya que alimentar animales en la vía pública esté sancionado en la ordenanza municipal, y las tareas de limpieza necesarias.

En este clima, pese a la esterilización, los gatos han proliferado en este entorno que se ha convertido en su casa. Ahora deberán sufrir los trastornos de las obras de urbanización. Luego, cuando se acondicione el edificio del antiguo almacén, que está previsto que se utilice como complemento de Espacio Vías para actividades culturales y sociales, se deberá decidir dónde pasan o si se les hace un hueco.

La obra de Feve se para a la hora del almuerzo de los gatos