domingo. 05.02.2023

Las previsiones meteorológicas acertaron, pero sin que sea una nevada de las que quedan en los anales, la ciudad despertó a la entrada de los horarios de trabajo con problemas en los accesos, coches en las cunetas de la carretera Asturias y problemas en los barrios, mientras se afanaba la limpieza en Ordoño II.

Pero fuera de las principales vías, donde los vehículos han hecho el trabajo de despejar la circulación con su tránsito, las calles adyacentes se mantienen todavía a media mañana con problemas tanto para los conductores como para los peatones que hacen equilibrios en las aceras.   

Se ve en Armunia. Desde la carretera de Zamora hsta el pueblo de Armunia, el parque tecnológico y la glorieta de Michaisa solo hay un barrendero. Antes eran tres. Lo que limpio a primera hora en las aceras se ha vuelto a cubrir, pese a que se afana con el escobón y tira manadas de sal por el suelo. En la acera de la calle Gabriela Mistral le observan Diego León, Juan Manuel Carriedo y José Alfredo Moto, que acaban de ponerle las pinzas a la batería del coche para que arranque y certifican que “la principal”, en referencia a San Juan Bosco, “está bien, pero si se mete uno por las calles del barrio se patina mucho”. 

Sin que haya dado tiempo para que bajen las temperaturas todavía, la nieve batida en las calles invita a la precaución de los conductores que, en menor medida que otros días, se han aventurado a coger el coche, pero también de los peatones que se la juegan en las aceras. 

La salida por Armunia repite el esquema: limpias las calles en las que circulan los coches, que hacen el trabajo de despejar la vía, y con complicaciones en el resto. Se ve en la carretera de Alfageme y las adyacentes hasta entrar en Trobajo del Camino, donde los peatones se la juegan si quieren cruzar por los pasos de peatones y se encuentran con un vehículo que, al tocar el freno, patina y pierde el control durante varios metros. 

La radiografía la suscribe Rubén Alonso, al volante de un taxi en la parada del número 217 de la avenida Párroco Pablo Díez. “Las principales las vamos limpiando los coches. Pero las de dentro están hechas una mierda”, sentencia. Sabe de lo que habla. En el radiotaxi se acumulan los servicios pendientes, pero con el estado de las vías no ha podido atender más que tres en toda la mañana. “En el primero, recogí al cliente en San Andrés a las 08.08 horas y llegue a las 09.37 horas al colegio Leonés de la Corredera”, relata, antes de atender una nueva llamada. 

Al lado, en la parada del autobús espera Ángel Martínez. Hace 10 años que no coge uno pero a primera hora se le fue el coche en la rotonda de Villacedré y Armunia y reventó el disco de la rueda contra el bordillo. “Aquí estamos a la espera, pero no hay horarios orientativos ni informa nadie”, se queja junto a otros usuarios. 

En el Crucero se repite la imagen. A poco que se entra en las calles interiores aparecen los problemas y se aviva la cautela por parte de los ciudadanos, mientras miran al cielo a la espera de que despeje y el trasiego de los vehículos y los peatones limpie las vías. Aunque, donde no pasan los servicios de limpieza, con una plantilla escasa marcada por la falta de relevo en los últimos años, se amontona la nieve, cada vez más paposa. 

Incluso en Eras de Renueva, uno de los barrios más nuevos, trazado con grandes avenidas, los problemas crecen en las calles perpendiculares y las aceras. En el parque de Santos Ovejero los guajes del instituto de en frente montan guerras de bolas de nieve a la hora del recreo. Pero un poco más allá, a la vera del río, la diversión no cabe para los voluntarios de Protección Civil que trabajan a media mañana para despejar la pasarela peatonal que cruza desde el paseo de Salamanca, antes de ir hasta la entrada del centro de salud, por donde sale un paciente apoyado con una mano en la cacha y otra en su acompañante, con miedo de que el firme resbaladizo agrave el diagnóstico. 

No hay cambio tampoco en en Ejido, en San Esteban, en Las Ventas, en San Mamés, en el entorno del campus, en La Palomera. “Por donde pasan los coches y la gente aparece más despejado, pero en el resto habrá que esperar a que pase el día y se quite solo. Y que no nieve más”, vaticina Diego Valbuena.

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