el testimonio de raquel gago ante la jueza
Raquel Gago: «Identifiqué la pistola en el bolso... y me quedé sin respiración»
Afirmó ante la instructora que consultó con cinco policías antes de llevar el arma.

Un furgón de la Guardia Civil traslada a prisión de nuevo a Raquel Gago.
La policía local Raquel Gago declaró ante la jueza que fue asesorada por cinco policías cuando encontró el arma en su vehículo para buscar una salida ante el comprometedor hallazgo del revólver. No solo le tranquilizaron. También comprobaron que era un arma y la trasladaron a Comisaría.
Gago declaró a la juez que mantuvo un estrecho contacto con Triana el día del asesinato, 12 de mayo, ya que cruzaron varias llamadas y un mensaje por la mañana. También confesó que estuvo en casa de Montse y Triana tomando café hasta la 16.10 horas; que madre e hija no hablaron de matar a Isabel Carrasco; que no se enteró de que Triana le dejó el bolso con el arma en su coche y que el tiempo que transcurrió sin decir nada de que las había visto el día del asesinato es porque se encontraba en estado de «shock».
Raquel Gago reveló a la juez que esa noche del lunes no durmió y se fue a trabajar a las siete de la mañana, hasta las tres de la tarde, en labores de vigilancia en la puerta de la Diputación donde se había desplegado el velatorio por Carrasco. Al salir del trabajo se fue con su hermana al domicilio de Raquel «para mirar unos vestidos para una boda» y arreglar una bicicleta del trastero. En el momento de cargar la bici en el coche, afirmó, se enteró de que había un bolso en el suelo del vehículo, concretamente detrás del asiento del copiloto.
Raquel narró el proceso de enterarse del verdadero contenido: primero vio un bolso grande que era de ella y se lo había prestado a Triana, lo que le extrañó. En ese momento «muy nerviosa», abrió el bolso con un asa y vio unos pañuelos, los apartó y vio otro bolso. «Casi me desmayo, no podía respirar», narró a la juez. En este punto de la declaración, efectuada el 16 de mayo, en presencia de su letrado Fermín Guerrero, tuvo que intervenir el médico forense porque volvió a alterarse y tras unos minutos, reanudó el relato. «En el bolso había unos pañuelos, un guante y un bolso más pequeño. Dentro identifiqué algo metálico, la parte central de la pistola... Me quedé sin respiración».
Su reacción fue decirle a su hermana que llamara a Nacho, un agente de policía judicial. Este funcionario le tranquilizó. «Me dijo que esperara allí y llegó con un compañero. Entró Nacho solo y fue él el que miró qué había en el bolso. Supongo que lo hizo en calidad de policía. Llamó a otros compañeros, llegaron tres más», manifestó la amiga de Triana, también encausada.
La policía local se mantuvo firme aunque con explicaciones poco argumentadas o poco creíbles en tres episodios clave de la tarde de autos. Cuando se cruzó en la calle con Triana, cuando ésta le introdujo sin saberlo el arma en el coche y cuando mantuvo una breve conversación telefónica con Triana.
Aseguró que, tras tomar café en casa de Triana y su madre, aparcó su Golf en la calle Lucas de Tuy. De allí se dirigió a una tienda de manualidades de la calle Sampiro y, como estaba cerrada, pasó el tiempo en su coche. Allí dijo que se encontró con Julio un conocido vigilante de la ORA. Cuando hablaba con Julio vio que Triana venía caminando por la misma acera, procedente de la calle Condesa de Sagasta. «Cuando llegó a mi altura la saludé y seguidamente Triana me dijo ‘tienes abierto el coche’, aunque no entendí si se trataba de una pregunta o una afirmación». Luego dijo Triana «voy a la frutería». Raquel dijo que en ese momento creyó que pulsó el mando del Volskwagen Golf, desconociendo si éste se encontraba abierto o no y negó varias veces haber visto a Triana introducir el arma en su vehículo. «Estaba tan metida en la conversación con Julio que no me di cuenta de lo que pasó», dijo. Preguntada por una llamada que recibió a las 17,19 horas (dos minutos después del asesinato)aseguró: «Creo que respondí diciendo sí., no oí nada y colgué. Era un número desconocido. A lo mejor no colgué bien y por eso duró más la llamada. Al instante vi a Triana acercarse. Estaba Julio cuando recibí la llamada».
Como Triana ya había manifestado ante la juez que habló con Gago para decirle:te dejo esto en el coche, la última sostuvo: «No tuve ninguna conversación con ella», asegura en su declaración.