martes 18/1/22
Las Águedas posaron en la escalera del consistorio de San Marcelo junto a los concejales tras asumir el mando.

La letra de la zarzuela que Agustín Rajoy le oía cantar a su madre se hizo realidad ayer. «Si las mujeres mandasen / en vez de mandar los hombres / serían balsas de aceite / los pueblos y las naciones», entonó el alcalde en funciones antes de entregar el bastón de mando, la banda y la medalla a la Águeda Mayor de este año, Carmen Cañón González. Un traspaso de poder en el que el regidor popular alabó las virtudes femeninas como «clave de la humanidad». «Nos traéis al mundo, nos enseñáis lo esencial y nos aguantáis, que no es poco», bromeó el dirigente.

El testigo lo cogió con fuerza Cañón, quien reclamó en su discurso un listado de «asuntos públicos de carácter urgente y prioritario». «Urgente y prioritario» como «nuestra plaza del Grano», que pidió que sea «la más hermosa de Europa, en forma y contenido», con «aceras más anchas y transitables», pero «con el mínimo gasto». No se quedó ahí la águeda, que recomendó «obras seguras y no faraónicas ni fantasmagóricas», y exigió que «el trayecto de Feve, desde su estación hasta La Asunción, y el Palacio de Congresos sean obras de interés para el pueblo, viables y enriquecedoras». Peticiones a las que sumó que «se acondicionen, limpien y mantengan las veredas del Bernesga» y que «los Decreta entren en los libros de texto».

Unas reivindicaciones que amplió la Águeda de Honor, Rosa Domínguez, para solicitar a los políticos que «trabajen honestamente y escuchen a los ciudadanos, sobre todo a las mujeres». No contenta, animó a Rajoy a bailar «una jota o unos titos». Y Rajoy bailó.

«Si las mujeres mandasen...»
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