jueves 26/5/22
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Mesa redonda 'El futuro de los nuevos cultivos'. RAMIRO

El futuro de los nuevos cultivos ha centrado esta tarde la última mesa redonda con la que se ha cerrado la segunda jornada del Congreso de Agroalimentación organizado por Diario de León. Uno de esos cultivos es precisamente la quinoa, que comenzó a cultivarse hace unos años en la provincia de León, concretamente en la zona del Páramo, y que ya está dando sus primeros resultados. Así lo ha avanzado Susana Vilariño Rodriguez, directora de I+D Algosur y colaboradora de Quinoa del Páramo, donde ya el año pasado se sembraron ocho hectáreas de este cultivo, del que se obtuvieron cerca de 4.800 kilos por hectárea, y cuyas previsiones este año se sitúan en las 160 hectáreas.

Según esta ingeniera agrícola procede de Sevilla, la quinoa de ciclo corto se adapta muy bien a los terrenos del Páramo y cumple muy bien con las nuevas exigencias de rotación de cultivos. “Es un cultivo con mucho potencial, ya que se adapta muy bien a todos los ecosistemas, no necesita mucha agua, y cualquiera puede cultivarlo, no se requiere de ningún conocimiento especial”, apunta Vilariñó, que destaca los altos valores nutritivos de la quinoa, como las proteínas, la fibra y la ausencia de gluten. Para esta ingeniera lo importante a la hora de apostar por los nuevos cultivos es “tener ganas de hacerlo y atreverse, quitar el miedo ya que todos los cultivos son más o menos iguales, lo único que hace falta son unos buenos usos agrícolas, algo que en León hay sin duda”. La responsable de Algosur destacó el potencial agrícola que tienen León, cuya ventaja es que los cultivos no se ven afectados por las altas temperaturas que tienen, por ejemplo en el sur, aunque eso sí, hay que sembrar más tarde, para evitar las heladas, lo que hace que haya que apostar por cultivos de ciclo corto.

Por su parte, Jaime Rodríguez, asesor de agrícola de Rajosa, empresa ubicada en La Bañeza, habló de su experiencia en cultivos como la cebolla badosa, la remolacha de mesa o la zanahoria de industria. “Lo que hemos hecho es cambiar cultivos tradicionales por los que ahora nos demanda el consumidor que compra en los supermercados”, explica este joven emprendedor que asegura que su proyecto nació de la incertidumbre que había hace años en León con el cultivo de la remolacha, que estaba en decadencia. Para este asesor, León y en concreto sus vegas, “las mejores de España”, tiene un enorme potencial con los nuevos cultivos, ya que la calidad de sus tierras es muy buena, y hay agua, aunque a su juicio mal gestionada, “y no precisamente por los agricultores, sino por CHD y por la falta de modernización”. Para Rodríguez “León podría ser el gran huerto de España, ya que hay buenas tierras, hay ideas, hay  tecnología, hay agua, el problema está en las trabas burocráticas y en la falta de medios que debe poner en marcha la administración”. Es este sentido demandó apoyo y determinación para que las grandes empresas transformadoras se instalen en la provincia. “Hay que demostrar a esas empresas que esto es una realidad, que nuestros cultivos son rentables, que tenemos conocimientos y que somos competitivos”.

Para el asesor de Rajosa, estos nuevos cultivos dan una buena respuesta a la rotación de cultivos tan necesaria en la provincia, y tienen rendimientos bastante altos para las fincas de pequeñas dimensiones que hay en las vegas, de no más de 30 o 40 hectáreas. Para Rodríguez, lo que tienen que hacer los agricultores es apostar por los productos de calidad, más que por fabricar grandes cantidades de productos, algo que a su juicio debería primar la PAC.
En esta misma línea está Javier Martínez Santos, director técnico de Agromar. Con su sede en Astorga, pero con oficinas en León, Santa María del Páramo, Mansilla de las Mulas o Huergas de Caraballes, esta empresa asesora a los profesionales del campo en todas sus necesidades. Martínez Santos también destacó el potencial que tienen León, tanto de tierras como de agua, poniendo en valor la riqueza que siempre han apostado los pantanos construidos en la provincia. “Sí que pediría a CHD que diera una vuelta a su política del agua para que sea mejor repartida”, demando. Este asesor asegura que con los nuevos cultivos se necesita una mayor mano de obra, algo que pude ser muy positivo a la hora de fijar población, lo que puede ser solución al grave problema de la España vaciada. Además, hay una creciente demanda de la sociedad que cada vez es menos dependiente de los productos cárnicos y que apuesta más por una alimentación más saludable, los que “para nosotros es un buen caldo de cultivo para nuevos proyectos. Lo que nos hace falta ahora es más apoyo de las administraciones”, sentenció.

En la mesa redonda también participó Roberto Rodríguez, director técnico de Lamasa, empresa distribuidora huidora de maquinaria agrícola y de obra pública. Rodríguez avanzó que cada vez hay una mayor población, que demanda más productos a un campo que cada año pierde miles y miles de hectáreas de cultivo.”Por eso hay que ser cada vez más eficientes”, destacó, y apostar por las nuevas tecnologías que vienen de la mano de la agricultura 4.0 y de la inteligencia artificial, que nos ayuda a anticiparnos a las necesidades del campo. “Una tractor ya no solo trabaja el campo si no que va leyendo sus necesidades, analiza si una planta necesita agua, si tiene alguna plagam si requiere más abono, y pone una solución”. Por eso, este tipo de tecnología ayuda a la agricultura de producir más, en menos tiempo, con mas calidad, y con menos coste, y da solución a los problemas como la falta de mano de obra con vehículos autónomos y fácilmente manejables desde algún dispositivo. “Ya no se trata de vender un tractor, sino de facilitar una serie de servicios y herramientas informáticas aplicadas al campo, para que seamos más capaces de producir más y mejor con un menor coste”. Por eso apostó por invertir en los nuevos cultivos y salir de la zona de confort que como en la provincia de León tiene el maíz. “Tenemos que ser conscientes de que la agricultura necesita de un gran cambio, y la administración tiene que ayudar a ese cambio”.

El futuro del sector en León pasa por los nuevos cultivos