viernes. 07.10.2022
Alfar-Museo

Casitas para aves con ADN jiminiego

El museo y el Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz han impulsado un nuevo proyecto a través de la creación de vasijas nido construidas a base de barro para que los pájaros puedan anidar en un lugar que sea seguro
Vasijas
Vasijas-nido del Alfar-Museo. MARCIANO PÉREZ

El periodo de confinamiento para evitar la propagación del coronavirus ha supuesto para muchas personas horas y horas de aburrimiento, pero en cambio son otras muchas las que han aprovechado este tiempo para tratar de buscar nuevas ideas o proyectos. Es el caso del Alfar-Museo de Jiménez de Jamuz, un museo vivo en el que pese a estar cerrado al público durante todo el confinamiento, su maestro alfarero, Jaime Argüello, no ha dejado escapar ni un sólo segundo para innovar girando el torno.

Para ello, ha contado también con la ayuda del dinamizador rural del Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz, Antonio de la Fuente, y del alcalde del municipio, Lucas González. Entre los tres fueron proponiendo una lluvia de ideas, las cuales se han vislumbrado en un nuevo proyecto en forma de vasijas nido.

En concreto, se tratas de unas piezas de arcilla construidas para proporcionar a las aves un lugar seguro para la cría y refugio, además de favorecer su conservación. De esta forma, el Alfar-Museo —que cuenta también con el apoyo del Instituto Leonés de Cultura— ha puesto en marcha la creación de estas vasijas nido; una idea que surge de las cajas nido que se suelen colocar en las ciudades para dicho fin, pero han aprovechado la tradición alfarera de la localidad para darle un toque más de originalidad.

Vasijas
Vasija nido colocada en la rama de un árbol. MARCIANO PÉREZ

La elaboración de esta pieza —donde cobran gran peso las habilidades de Jaime Argüello para darle forma a la arcilla— comienza con un ‘bolo’ de aproximadamente un kilo de peso. Se entra, se abre y se le da ‘la tijera’, pasos propios de todas las piezas de la alfarería. Por su forma inicial, muestra bastante similitud con lo que sería una chocolatera tradicional de barro, aunque la ejecución se complica, a la vez que se va terminando la pieza hasta que se finaliza cerrando por completo el barro, dándole forma de una falsa tapadera.

Las otras piezas que forman esta vasija nido se añaden 24 horas después de haber realizado la base central de la misma, y son dos asas para colgar la pieza de la rama de un árbol, un orificio abertura para el ave y un pequeño tejadillo para que no le entre la lluvia. Las dimensiones de la vasija nido son 22 centímetros de alto por 14 centímetros de ancho.

Objetivo

La idea es colocar las vasijas nido en las ramas de árboles del municipio para conservar la avifauna

Un producto final en el que Argüello asegura que, obviando las 24 horas de reposo que hay que dejar a la base de la pieza, le lleva unos 30 minutos para su creación: 15 minutos para la base de la vasija y otros 15 para colocar las asas y resto de piezas. Así, se obtiene un nido en forma de vasija que es 100% original del Alfar-Museo de Jiménez de Jamuz, puesto que no hay ninguna casita para pájaros de este estilo en ningún otro sitio.

La idea principal es que las vasijas nido se coloquen en las ramas de los árboles, preferiblemente a más de tres metros de altura, evitando la luz directa del sol y lo vientos fuertes. En función del tamaño y la abertura del orificio están indicadas para unas u otras especies. Algunos ejemplos de aves susceptibles de utilizarlos son el gorrión común o molinero, el carbonero común o garrapinos, el papamoscas gris o cerrojillo, el trepador azul, el agateador común, el herrerillo común y el petirrojo, entre otros.

Originalidad

El nido en forma de vasija de barro es una creación 100% original diseñada por el Alfar-Museo

El objetivo del Ayuntamiento es colocar estos nuevos cacharros en forma de nido por diferentes árboles del municipio para que las aves puedan asentarse y, así, permitir la conservación de la avifauna de la zona. No obstante, De la Fuente apunta que «la época en la que estamos es un poco tarde para que aniden. Lo ideal es instalarlas en los árboles en enero para que cuando llegue la primavera los pájaros ya los tengan inspeccionados y puedan adaptarse a ellos». Pese a ello, un vecino que ya cuenta con una, ya ha visto a algún pájaro inspeccionando la vasija.

Por el momento, Argüello pretende hacer mínimo una hornada de cien vasijas nido. A mayores de las que colocarán en el municipio, el Alfar-Museo pondrá a la venta una o dos a los visitantes del museo por cinco euros —precio de coste— para aquellas personas que quieran instalar una en su patio; a la par que con esa pequeña aportación económica con la compra contribuyen al mantenimiento del propio museo.

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