martes 17/5/22
                      La provincia de León es la mayor productora de chopos con 19.385 hectáreas de las 44.260 que hay en la comunidad. MEDINA
La provincia de León es la mayor productora de chopos con 19.385 hectáreas de las 44.260 que hay en la comunidad. MEDINA

La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) se ha alineado con las Confederaciones del Ebro y del Miño-Sil a la hora de permitir las plantaciones de chopo en el Dominio Público Hidráulico en el nuevo Plan Hidrológico de la Cuenca 2022-2027, algo de gran trascendencia en Castilla y León, la mayor región en superficie de choperas de la Unión Europea: alberga una superficie total de 44.260 hectáreas, el 70% del total nacional.

En la distribución de esta superficie por Cuencas, el 94% se ubica en la Cuenca del Duero. Por provincias, destaca León con 19.385 hectáreas (44%), Zamora con 6.609 hectáreas (15%) y Palencia con 6.409 hectáreas (14%).

Las choperas de la región producen anualmente 400.000 m3 de madera, que suponen el 20% de total de madera producida en Castilla y León y el 50% de su valor total. La cadena de valor de las choperas genera más de 10.000 empleos, un 30% en nuestro medio rural. La superficie de choperas de la región absorbe anualmente más de 1 millón de toneladas de CO2.

Durante los dos últimos años, la Junta de Castilla y León, las organizaciones Facyle, Cose, Aefcom, y diversos organismos públicos (ayuntamientos, diputaciones, entidades locales menores), colegios profesionales y particulares han participado en el proceso de redacción del nuevo Plan Hidrológico de la Cuenca del Duero, realizando propuestas y aportaciones.

La CHD comenzó a aplicar en el primer trimestre de 2019 criterios muy restrictivos respecto a la plantación de choperas en dominio público hidráulico, planteándose mantener esta prohibición en el nuevo Plan Hidrológico; lo que afectaría a más de 5.000 hectáreas de superficie ribereña de Castilla y León, hubiera tenido graves consecuencias.

Entre ellas figuran la eliminación del 12% de la superficie de choperas en la Cuenca del Duero, unas 15.000 parcelas; pérdidas económicas superiores a 23 millones de euros anuales; destrucción progresiva de empleo en el sector, hasta 1.300 puestos de trabajo, de los cuales, 430 en el medio rural, y una drástica reducción del presupuesto de los ayuntamientos y entidades locales afectados, con una media del 60%, sin olvidar la eliminación de un importante sumidero de CO2, que contribuye además a la laminación de avenidas y a la mejora de la calidad del agua.

La medida planteada por la CHD, y no compartida por la mayoría de los profesionales, propietarios y administraciones afectadas, se alejaba de la realidad de las choperas en Castilla y León: un cultivo perfectamente adaptado a los episodios de inundación y con un impacto positivo en los mismos, tal y como reconoce el propio Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en sus publicaciones.

Además, la Junta recuerda que las otras dos confederaciones que albergan choperas en Castilla y León, Miño-Sil y Ebro, han realizado en sus respectivos Planes Hidrológicos planteamientos en relación con el cultivo de chopos, radicalmente contrarios a lo planteado en el Duero: en ambos casos se permiten cultivos de chopo en el Dominio Público Hidráulico, y en el caso del Ebro, directamente se fomentan las choperas en estas franjas.

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