jueves 19/5/22
Medio ambiente

La Estrategia Nacional de Caza apela a una «gestión sostenible» en aras del consenso

El documento apela a tomar decisiones bajo criterios científicos y reconoce el papel «dinamizador» del cazador
                      Un cazador otea el horizonte en el primer día de caza de una temporada. JESÚS F. SALVADORES
Un cazador otea el horizonte en el primer día de caza de una temporada. JESÚS F. SALVADORES

La necesidad de tomar decisiones con «argumentos científicos» y el reconomiento a los cazadores como «dinamizadores del medio rural» son dos de los conceptos que se incluyen como destacados en el borrador de la nueva Estrategia Nacional de Caza, que también apela al «respeto» entre diferentes modelos de caza.

La gestión cinegética sostenible que contribuya «positivamente» a la conservación de las poblaciones silvestres, sus hábitats y a la sociedad es uno de los principios rectores que figuran en el documento cuyo borrador ha sacado a información pública el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), un documento que viene a sentar las bases de una actividad que se siente especialmente castigada con las últimas iniciativas gubernamentales como la Ley de Derechos de los Animales o la inclusión del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre).

Adaptación al medio

El borrador, en consulta pública, incide en la adaptación cinegética al estado de los ecosistemas

Entre los ejes de la Estrategia, destaca la apuesta por una gestión cinegética «adaptativa» que permita afrontar la «incertidumbre» en la gestión. Para ello, se habilitará un proceso sistematizado de recogida de información, planificación y evaluación de los resultados, en los que se incluye la «variabilidad del estado de los ecosistemas».

Uno de los puntos prioritarios es la conservación de la biodiversidad a través de la gestión cinegética sostenible, ya que, según explica el borrador, «la gestión de especies y ecosistemas que se realiza en los terrenos cinegéticos es la base del estado de su conservación» así como la conservación y el fomento de la biodiversidad «es consecuencia directa de la gestión cinegética sostenible en estos terrenos».

También incide en el fomento de una caza silvestre que favorece la variabilidad genética de las poblaciones y la preservación de la pureza genética de las especies autóctonas, de manera que permita «el disfrute del lance por el cazador y de su encuentro con la naturaleza».

Otra de las cuestiones que aborda el borrador es el «respeto» de otros modelos de caza en referencia a las competencias que debe ejercer cada comunidad autónoma «acorde con su realidad territorial, asumido y amparado por su sector cinegético».

Realidad territorial

El texto del Gobierno apela al «respeto» a los modelos de caza de las diferentes autonomías

En este sentido, la Estrategia reconoce y apoya la existencia de estos modelos de gestión «que son legales y están regulados, y ampara la diversidad cultural en relación con el aprovechamiento cinegético de los distintos territorios del Estado».

Respecto a la compatibilidad de la caza con otros usos y aprovechamientos del medio, el documento refiere que la caza requiere «una gestión basada en el adecuado manejo del hábitat y las especies, así como «en la integración con el resto de actividades a desarrollar en el medio rural». Así, prevé que se dee procurar «una visión multidisciplinar e integrada entre los sistemas naturales y socioeconómicos, teniendo en cuenta su relación con la agricultura, la ganadería, el sector forestal, la biodiversidad, la salud pública, la sanidad animal, el tráfico rodado y el desarrollo rural».

En la naturaleza

El fomento de la caza silvestre favorece la variabilidad genética de las poblaciones

El concepto One Health también figura en el borrador de la Estrategia Nacional de Caza, que reconoce que existe «una estrecha relación» entre el estado sanitario de las especies silvestres (entre ellas las cinegéticas), del ganado y otros animales domésticos y de la salud de las personas. «Las medidas que se adopten en un ámbito, repercuten sobre todos los demás», afirma el borrador, que también incide en la necesidad de que se aborde lo que denomina «Caza basada en la ciencia», ya que, según defiende, «es necesario disponer de información fiable, que permita conocer el estado de las poblaciones cinegéticas y del medio en el que habitan, y basar la toma de decisiones en argumentos científicos».

Además, apela a que la comunicación y coordinación entre las administraciones públicas y los sectores cinegético, agrícola, ganadero y forestal, «es esencial para crear sinergias» y reconoce que los cazadores son «dinamizadores del medio rural en el ámbito social y económico, que mantienen el medio y la cultura asociada a la caza».

La Estrategia Nacional de Caza apela a una «gestión sostenible» en aras del consenso
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