domingo. 14.08.2022
lobo
Lobo criado en semilibertad en el centro del lobo ibérico de Castilla y León. MARIAM A. MONTESINOS

La "guerra entre el hombre y el lobo" que lamentara hace más de 40 años Félix Rodríguez de la Fuente no sólo no ha terminado con la inclusión del cánido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre), sino que amenaza con recrudecerse entre el mundo rural, las administraciones y los conservacionistas.

Uno de los últimos capítulos se ha escrito estos días en Cantabria, después de que su gobierno autonómico autorizara el "control letal" de diez individuos de esta especie en las localidades de Tudanca, Hermandad de Campoo de Suso y Cabuérniga, tres de las zonas más afectadas por ataques a la ganadería.

A mediados del pasado mes de junio, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, advertía de que los servicios jurídicos del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) estudiarían dicha autorización para "actuar en consecuencia".

Sin embargo, el consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria, Guillermo Blanco, ha asegurado a Efe que la medida adoptada "no compromete el estado de conservación de la especie en esas zonas", y ha denunciado "avasallamiento" por parte del Ministerio, ante lo que él cree medidas de prevención ineficaces e imposibles de aplicar en zonas de alta montaña.

Blanco ha reiterado las quejas de las autoridades autonómicas cántabras por la inclusión del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, ya que "nunca se había tomado desde la Conferencia Sectorial de Biodiversidad una decisión de sobreprotección de una especie que no fuese por unanimidad, y además en contra de los informes técnicos y de las CCAA que tienen el 95 % de la especie".

Cantabria "ya contaba con un plan de gestión del lobo desde abril de 2019" y propone al Ministerio "ponernos a su disposición para aprobar un plan de gestión a nivel nacional", pero "no esperaremos años a que ese plan se materialice", ya que desde la inclusión del lobo en el Lespre hasta abril de este mismo año se han contabilizado "709 ataques y 790 reses muertas".

De acuerdo con los datos de su consejería, hace apenas 25 años se conocían cuatro grupos familiares de lobos en aproximadamente 2.000 kilómetros cuadrados, mientras que en la actualidad existen veinte grupos en unos 3.500 kilómetros cuadrados.

La opinión de las organizaciones ecologistas coincide con la administración central y, por ejemplo, el ambientólogo y conservacionista Jorge Echegaray cree que el Ejecutivo cántabro "incumple los preceptos legales" definidos tras la inclusión del animal en el Lespre, al permitir la muerte de varios ejemplares "de forma arbitraria e intencionada".

Echegaray ha afirmado a Efe que las diferentes administraciones regionales que han mostrado su descontento con la mayor protección del lobo "entienden su gestión únicamente como una forma de contentar intereses sectoriales" y, en el caso de la cántabra, la ha acusado de "no tener intención de implantar medidas de prevención".

Por ello, cree que es necesario ir más allá e incluir al lobo en el Catálogo Español de Especies Amenazadas para dotarle de una "protección activa" frente a la actual categoría "de protección menor", que "sólo implica evaluaciones de seguimiento sin ningún tipo de plan de conservación o recuperación".

La Estrategia para la Conservación y Gestión del Lobo debía ver la luz dos meses después de la inclusión del animal en el Lespre, según las intenciones de Miteco, pero la oposición de los gobiernos regionales de Galicia, Asturias y Castilla y León, además del de Cantabria, ha provocado que su aprobación se haya pospuesto sin fecha confirmada.

Echegaray ha definido la nueva estrategia como el "buque insignia que quiere lanzar el gobierno para contentar a algunas CCAA", debido a los 20 millones de euros que en ella se incluyen en ayudas preventivas y de compensación.

La "guerra entre el hombre y el lobo" no ha terminado
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