lunes. 05.12.2022
QUÉ HACER EN LEÓN

¿Por qué le tocan tanto las narices a San Froilán?

San Froilán no consiguió estar solo nunca. Era tanta su fama, que la multitud acudía para escucharle incluso hasta a la cueva donde vivía como eremita

En peregrinación le seguían. Quién sabe si esto le tocaba entonces las narices Fue elegido santo por aclamación popular. Una romería de fieles le siguió siempre. Como ahora.

Así son las costumbres del 5 de octubre

No importaba en qué cueva, gruta o agujero se metiera. Una multitud le seguía siempre. En romería la gente detrás de él por todo León. Un milenio después, lo sigue haciendo.

Por miles subirán el día 5 al santuario de La Virgen del Camino para cumplir el ritual de tocar las narices al santo, besar el manto de la Virgen y comprar los ‘perdones’, las avellanas con las que los mozos se hacían perdonar por sus novias quién sabe qué pecados.

Un mujer tira de la nariz a San Froilán en la escultura que Subirach hizo del patrón de la Díocesis de León en la fachada sur del santuario de La Virgen del Camino. RAMIRO
Un mujer tira de la nariz a San Froilán en la escultura que Subirachs hizo del patrón de la Díocesis de León en la fachada sur del santuario de La Virgen del Camino. RAMIRO

Se ha perdido ya la memoria de por qué se le tira de la nariz al santo. Quizá vinculada a la ancestral tradición de los exvotos en el viejo santuario, derribado por la piqueta para levantar la obra de don Pablo ‘el indiano’. Una costumbre extinguida pero que era tan popular como santiguarse al pasar por el Humilladero, el lugar donde la leyenda cuenta que la Virgen le mandó tirar una piedra en 1505 a Alvar Simón, el pastor de Velilla de la Reina, para que donde cayera colocara su imagen.

Se mantiene el rito de besar el manto de la Virgen —salvo en época de pandemias— pero pasa casi oculta la visita del tesoro, que conserva piezas de la devoción popular: las cadenas y los restos del Arca del Cautivo. Sus astillas se arrancaban para llevarlas a casa como reliquias, convencidos los devotos de que protegían de enfermedades o ayudaban a curarlas, pues milagro fue la historia del capitán nacido en Villamañán preso por los musulmanes al que la Virgen del Camino, a la que imploró que le aliviara el cautiverio, ayudo a escapar.

Colocación de la cuelga a San Froilán en el santuario de La Virgen del Camino, una tradición leones, que se cumple cada 5 de octubre, y es que no hay santo en León si no hay cuelga. MARCIANO PËREZ
Colocación de la cuelga a San Froilán en el santuario de La Virgen del Camino, una tradición leones, que se cumple cada 5 de octubre, y es que no hay santo en León si no hay cuelga. MARCIANO PËREZ

Y como no hay santo en León si no tiene cuelga, el día 5 se la pondrán a Froilán en la basílica que levantó Subirach por encargo de don Pablo. Y se cantará el ramo, una ancestral costumbre de origen pagano.

Cuenta la crónica que san Froilán nació en el 833 en una pequeña aldea de las afueras de Lugo. Y la leyenda, que fue ladronzuelo en su juventud. Nada de eso le impidió estudiar hasta los 18 años, tal como en la Edad Media se exigía a quienes se preparaban para el sacerdocio. Una crisis espiritual le empuja a otro camino, el que conduce al Bierzo, cuajado de santuarios y monasterios, monjes y eremitas. En la gruta de Ruitelán, una pequeña población de Vega de Valcarce, Froilán se hace ermitaño. Pero el poder de su palabra y su presencia atrayeron pronto a sus vecinos y extendieron por la comarca el prodigio de su verbo.

Una mujer besa el manto de la Virgen del Camino, una tradición también de cada 5 de octubre. RAMIRO
Una mujer besa el manto de la Virgen del Camino, una tradición también de cada 5 de octubre. RAMIRO

Quizá a Froilán le gustaba tentarse, quizá se sometió toda su vida a prueba. Una fue de fuego. Introdujo unas brasas ardiendo en su boca y como no se quemó, vio la señal divina para seguir la senda. En Ruitelán queda su rastro, una ermita en su honor y la cueva donde vivió apartado del mundo.

El camino de Froilán le condujo a fundar monasterios, refugios del saber y fortalezas terrenales en una tierra azotada por la razzias de los caudillos musulmanes. Con Atilano, también eremita, también santo, también obispo al final de su vida, amigo sobre todo.

Subida a la ermita de la Valdorria durante la romería de San Froilán que se celebra tradicionalmente el 1 de mayo. RAMIRO
Subida a la ermita de la Valdorria durante la romería de San Froilán que se celebra tradicionalmente el 1 de mayo. RAMIRO

Por esos caminos de Dios vagó el hombre. Su sendero se vuelve nebuloso. Le vieron por Montuerto y las tierras del Curueño buscando quizá la protección del castillo del rey, y por Aviados, bajo el amparo de los Guzmanes, y en Vozmediano y dicen que por la ermita de Boínas, cuyo camino transitan también miles de peregrinos, y que se bañó en la Cola de Caballo, donde el agua del Valdorria se precipita en forma de cascada y se convierte en otro río, el Curueño.

Y quizá bebiera de la fontana que lleva su nombre en los altos de Rodillazo, donde cuenta la leyenda que el santo hizo brotar un agua pura y fría. La misma leyenda que le sitúa, a él y su tesoro, en la Collada del Marqués.

Los caminos de peregrinación llevan al santo cada 5 de octubre no sólo a La Virgen del Camino sino al santuario de La Velilla.

Tocar la narices al santo también se le tocan en la romería de la Valdorria, en la subida a la cueva donde vivió como eremita y donde cuenta la tradición que convirtió a un lobo en animal de carga y compañía. JESÚS F. SALVADORES
Tocar la narices al santo también se le tocan en la romería de la Valdorria, en la subida a la cueva donde vivió como eremita y donde cuenta la tradición que convirtió a un lobo en animal de carga y compañía. JESÚS F. SALVADORES

Nada se sabe del lugar exacto donde fundó sus monasterios, en donde cientos de monjes, hombres y mujeres, conservaron el saber y el deber de defensa en caso de invasión en una tierra azotada por las razias de los caudillos árabes. Uno, el de San Salvador de Tábara, en Zamora, y el otro a orillas del Esla, en un lugar identificado como Moreruela, Zamora también, y el primero, el de Viseu, que algunos historiadores ponen en duda y sitúan más bien en Veseo, el Abesedo de Valdorria. Porque allí, en Valdorria, pasó Froilán al menos 10 años de vida eremita, en tierra de pastores, hasta que el rey le manda a buscar para colonizar con su amigo Atilano otras tierras.

Romería de San Froilán en la Valdorria. DL
Romería de San Froilán en la Valdorria. DL

 

La ermita, a la que se asciende en romería cada 1 de mayo, se levantó con las piedras carretadas por el santo. Él y un burro, que fue manjar del lobo de la leyenda. Porque se desayunó al asno, pero fue obligado por el santo a cargar con el serón. Y ya no se separó de él. Hasta que le hicieron obispo de León. A la ceremonia asistió el rey y la corte en pleno. En la Catedral tiene una puerta, la del sur, y su tumba, un sepulcro construido por Alfonso III en el altar mayor. Para medio cuerpo pues el otro medio reposa en Moreruela por orden pontificia.

En romería se sube cada 5 de octubre al santuario de La Virgen del Camino para celebrar la fiesta de San Froilán. FERNANDO OTERO PERANDONES
En romería se sube cada 5 de octubre al santuario de La Virgen del Camino para celebrar la fiesta de San Froilán. FERNANDO OTERO PERANDONES

Obispo casi por ‘obligación’, es santo por aclamación popular. Murió el 5 de octubre del año 904. Sus reliquias están en un arca bajo el retablo de la capilla mayor de la Catedral.

Cuando el miércoles se escuche la ancestral voz ‘¡Carros a La Virgen!’ y la más moderna ‘¡Pendones al aire!’, Froilán volverá a ser el santo al que nunca le faltó una romería.

Desfile de pendones por San Froilán.FERNANDO OTERO PERANDONES
Desfile de pendones por San Froilán.FERNANDO OTERO PERANDONES
¡Carros a la Virgen!, la voz tradicional con la que arranca la romería de San Froilán desde León cada 5 de octubre. FERNANDO OTERO PERANDONES
¡Carros a la Virgen!, la voz tradicional con la que arranca la romería de San Froilán desde León cada 5 de octubre. FERNANDO OTERO PERANDONES

¿Por qué le tocan tanto las narices a San Froilán?
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