domingo 27/9/20
UNA SEMANA PASADA POR AGUA

León se estremeció bajo la furia de los ríos

|||| El agua les llegó hasta la cintura, pero el miedo les atenazó la garganta. Las comarcas occidentales y parte de la vega del Esla se enfrentaron esta semana a una apoteosis de maleza, barro y agua que se coló en sus casas y les dejó desolados. Aún limpian los rastros de la riada que invadió la tranquilidad de sus vidas. La previsión, como siempre, no fue suficiente. De nada sirve avisar de un temporal cuando los cauces están sembrados de maleza que se convierte en una mole de virulencia tal que se lleva por delante puentes y puertas. Tras la desolación, llegan las preguntas. Esperemos que tras ellas, lleguen las respuestas, y después de las palabras y las promesas, las actuaciones para no tener que volver a nadar en el salón de casa. La sangre política no llegó al río, pero casi. Los vecinos del Ejido se echaron a la calle, hartos ya de tanta obra, para clamar al Ayuntamiento que les deje tranquilos, aunque sea aislados, como estaban, pero con un poco de normalidad en sus vidas ahora desbaratadas por las máquinas, los ruidos, el polvo y el caos de una urbanización que no termina nunca. Mientras, en el Ayuntamiento, el Pleno se convirtió en el patio del colegio en el que los más chulos de la clase se encararon como nunca y, empezando por el Ejido, se airearon sus miserias y se emplazaron para una pelea pública. Y encima, dejaron pasar la moción leonesista. Buena jugada.

León se estremeció bajo la furia de los ríos
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