domingo. 25.09.2022
saida
«Nos recomiendan producto local». DL

Mi formación como ambientologa me ha llevado siempre a ser crítica y desconfiada en los supermercados. Recuerdo las caras de extrañeza de mucha gente cuando hace 10 o 15 años me veían revisar en el supermercado las etiquetas de todo lo que metía en la cesta de la compra. Y ahora nos parece tan normal, porque nos hemos acostumbrado a leer esas listas interminables de ingredientes y nos hemos hecho expertos ya en aditivos, grasas no recomendables, aromas, etc. Pero creedme si os digo que este mundo de la alimentación, el etiquetado y la sostenibilidad (ambiental, económica y también social) es inmenso a la vez que muy complejo.

Todos hemos oído hablar de la necesidad de huir de los productos ultra procesados, de las grasas saturadas, los aceites calóricos, etc por su escaso valor nutricional y sus efectos adversos hacia nuestro organismo. También hemos escuchado a los expertos recomendar comprar a granel, producto local y de temporada y evitar los envasados. Las redes están llenas de productos proteicos, recetas saludables, perfiles veganos...

Somos una sociedad sobreinformada, que no sobreformada y eso, tiene riesgos importantes. Debemos aprender a ser críticos con la información que nos llega y dejarnos guiar por mentores con formación multidisciplinar. ¡Que importante este último punto! ¿De qué nos sirve tener solo una visión de la importancia de la alimentación en nuestra vida y en el desarrollo sostenible global si nos perdemos el resto? De nada.

Permitidme que hable de una gran amiga que cumple con creces los requisitos que comento. Ella es Raquel, y la podéis encontrar en redes sociales en su cuenta @ahoraquecomo

Raquel se formó laboralmente en temas industriales y la vida la llevó a apasionarse por el mundo de la nutrición. Sí, digo mundo, porque cuando la oyes hablar te das cuenta de que es un tema infinito, como hablábamos al principio de este artículo. En una de sus conferencias pude aprender la importancia que tiene nuestro sistema digestivo en la salud global, física y mental, y de lo necesario que es saber en cada momento lo que necesitamos y cómo lo necesitamos. No propone recetas imposibles con ingredientes exóticos (difíciles muchas veces de encontrar y caros, para que nos vamos a engañar). Nos habla de las recetas de nuestras abuelas y le da un enfoque técnico que hace que entiendas el por qué de las cosas. Se me nota la pasión por Raquel y sus propuestas, ¿verdad? Pues si me admitís la sugerencia, seguidla, no os arrepentiréis. Desde la ventana a Babia somos fieles seguidores de su perfil.

Alimentación con sentido
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