miércoles. 06.07.2022
Salud

El código infarto salva vidas

Un estudio de la Asociación de Cardiología Intervencionista en el que participa el equipo del Hospital de León demuestra que el tiempo desde el contacto con el médico hasta la intervención es de 128 minutos
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Equipo de cardiología del Hospital de León, con Armando de Prado. FERNANDO OTERO

La implantación del código infarto salva vidas. Un estudio realizado por el grupo de trabajo de la Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología, en el que han participado los profesionales de Cardiología Intervencionista del Hospital de León, concluye que entre 2017 y 2019 se trató con angioplastia primaria a la inmensa mayoría de los pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del ST (uno de los principales indicadores de infarto en un electrocardiograma) y en más de la mitad de los casos el tiempo desde el primer contacto médico hasta la reperfusión no fue inferior a los 120 minutos. La mortalidad a 30 días fue relativamente baja.

El Código Infarto está implementado en todas las comunidades autónomas españolas desde que en el año 2000 arrancaran en Navarra y Murcia, para ir desarrollándose  en todas las demás. En Castilla y León se formalizó la actividad en 2015, aunque en la práctica ya se realizaba. La Junta de Castilla y León acaba de actualizar la última guía de actuación. 

Los resultados del estudio muestran los avances en la atención y el tratamiento tras la implantación de estos programas, aunque para analizar los resultados es imprescindible conocer los datos reales es necesario un registro autonómico normalizado. Esa es una de las reclamaciones del coordinador autonómico del programa de Código Infarto y jefe del Servicio de Cardiología del Caule, Felipe Fernández-Vázquez.

El objetivo del estudio realizado por el grupo de trabajo de la Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología era obtener una «foto fija de la situación de los distintos programas en un trimestre de 2019, que sirviese de análisis de la situación actual en las distintas regiones, para conocer los resultados, detectar las áreas de mejora y que sirviera de referencia a futuros estudios», asegura Armando Pérez de Prado, cardiólogo del Hospital de León y presidente de la junta directiva Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología durante el tiempo que duró el trabajo. A la llamada de los coordinadores del grupo acudieron «desinteresadamente» representantes de prácticamente todas las unidades de Cardiología Intervencionista, coordinadores de Código Infarto en distintas comunidades y gestores de esos programas para aportar sus datos en los 3 meses que abarcan desde el 1 de abril al 30 de junio de 2019. 

«El estudio recoge datos de más de 5.400 pacientes atendidos por el Código Infarto, de los cuales más de 4.300 presentaron infarto agudo de miocardio candidato a terapia de reperfusión (la que consigue la apertura de la arteria coronaria ocluida que causa el infarto). La gran mayoría de los casos (87,5%) se trató con el mejor método actual, la angioplastia primaria (desobstrucción de la coronaria mediante cateterismo urgente). En la patología que se analiza, el infarto agudo de miocardio, el tiempo es clave (el tiempo es músculo, cuanto antes se recupere el riego, más corazón se recupera). Los resultados del análisis muestran que en más de la mitad de los casos se consigue restaurar el flujo en menos de 120 minutos (considerado como plazo deseable por las guías de actuación) desde que se diagnostica el infarto». 

El tiempo

Los retrasos son uno de los factores más relevantes en el análisis de resultados de los programas de Código Infarto. «El tiempo desde el inicio de los síntomas hasta el primer contacto médico es clave y es importante la educación de la población. Si te duele el pecho llama al 112.  El tiempo desde el primer contacto médico hasta la reperfusión, más dependiente de la organización del propio programa de Código Infarto y con factores que involucran el traslado del paciente y la organización interna de la unidad que proporciona ese tratamiento. Finalmente, los resultados de estos programas deben reflejarse en la variable más importante para la salud: la tasa de mortalidad. El análisis de este parámetro ofrece unos resultados muy esperanzadores, con tasas de mortalidad al mes por debajo del 8%; esa cifra baja por debajo del 7% cuando el tratamiento se realiza con angioplastia primaria, el mejor tratamiento disponible».

El Código Infarto de la Unidad de Cardiología Intervencionista del Hospital de León atiende a pacientes de las áreas de salud de León y del Bierzo, así como a las zonas de Sanabria, Benavente y Guardo. «Desde hace más de 20 años viene desarrollando esta actividad de forma continuada, 24 horas al día, 7 días a la semana. En el análisis de esos 3 meses de 2019, nuestra unidad atendió 100 activaciones del Código Infarto, lo que da una idea de la actividad que supone: más de una vez al día de promedio», explica Armando Pérez de Prado.

Las características de la población con infarto agudo de miocardio de León son muy similares a la media nacional. «Respecto a los datos técnicos podemos decir que ofrecemos una atención de elevada calidad, con cifras superiores a la media en el uso de la mejor terapia de reperfusión (angioplastia primaria) en un 89% frente al 87,5% nacional y uso de abordaje radial (cateterismo realizado desde la muñeca, con menos riesgo de complicaciones vasculares) en el 95% frente al 90% nacional. Las cifras de mortalidad en el infarto agudo de miocardio son muy similares a las naciones: al mes el valor es el mismo que el nacional, 7,9%».

Más dispersión, mayor retraso en el tratamiento

Las mayores diferencias de León con respecto los resultados nacionales están en los retrasos. Aunque la población leonesa busca atención médica con un tiempo similar al nacional (70 frente a 66 minutos), desde la primera asistencia médica a la terapia de reperfusión pasan 21 minutos más (128 frente a 107).

«La dispersión poblacional y extensión de nuestra área justifican en parte esta diferencia, pero también señalan un área de potencial mejora». Las campañas publicitarias dirigidas a la población deben seguir incidiendo en lo relevante que es buscar atención médica temprana ante la sospecha de infarto de miocardio. «Y esto es particularmente relevante en la actualidad, con la pandemia covid-19 condicionando muchos aspectos de la vida, también la atención al infarto de miocardio.

El mismo grupo de trabajo publicó hace meses uno de los artículos más citados en los últimos tiempos sobre la influencia del confinamiento en la actividad de los programas de Código Infarto con reducciones del 40% en la actividad, probablemente por descenso en la solicitud de atención.

«Hay que reseñar que todo este trabajo es fruto de una colaboración desinteresada de muchos coordinadores locales y regionales de las redes de Código Infarto y representa el esfuerzo de los integrantes de estas redes: equipos de atención primaria que muchas veces son el primer eslabón, de emergencias médicas que proporcionan los cuidados necesarios y el transporte lo más rápido posible para que los hospitales puedan proporcionar el mejor tratamiento al paciente con infarto agudo de miocardio. A cualquier hora, cualquier día, en cualquier situación», asegura Pérez de Prado.

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