sábado 23/10/21
Sanidad

El Hospital incorpora los radiofármacos para el cáncer de tiroides

Habitaciones blindadas para los pacientes, que necesitan estar aislados durante tres días, y control de los residuos por los especialistas de radiofísica. La terapia metabólica, que se dirige específicamente al órgano que se quiere curar, trata ya a los primeros veinte leoneses en el Hospital de León
María Jesús Cestero, jefe del servicio de Protección Radiológica, entra en una habitación blindada y con control radiactivo. DL

Las nuevas terapias metabólicas que permiten tratar los tumores con un fármaco radiactivo llegan al Hospital de León para los pacientes con tumores de tiroides y de hipertiroidismo. Veinte leoneses han pasado ya desde febrero por alguna de las tres habitaciones blindadas construidas específicamente para los pacientes que reciben este medicamento radiactivo. La terapia, que depende de medicina nuclear, consiste en la administración de un medicamento que lleva unido yodo radiactivo y que se dirige directamente al órgano que se desea tratar para destruir la lesión sin que sus efectos lleguen a otros órganos. El paciente lo recibe en una sola toma, pero necesita al menos tres días de ingreso hospitalario en una zona aislada y habitaciones blindadas hasta que elimina casi la totalidad del residuo radiactivo, sobre todo por la orina.

 

«Los pacientes necesitan estar ingresados porque se convierten en personas radiactivas que y deben estar aislados y controlados en una habitación especial a cargo de personal especializado que retira los residuos, que deben de conservarse durante un tiempo hasta que pierden radiactividad», explica la radiofísica María Jesús Cesteros, jefa del servicio de Protección Radiológica del Hospital de León. Este periodo de tiempo puede prolongarse hasta los seis meses.

 

Los desechos radiactivos del paciente permanecen en un búnker construido para albergar una cámara frigorífica especial en la que parte se almacenan congelados.

 

Estas tres habitaciones blindadas del hospital tienen en su interior una plancha de 25 milímetros de plomo, para colocar delante de la cama del paciente, puertas blindadas a la entrada, zona de separación entre el pasillo y la habitación, marcas en el suelo para diferenciar las distancias de seguridad, un baño especial para recoger los residuos y un protocolo de limpieza específico.

 

El equipo de radiofísica del Hospital de León vigila cada día que la gestión de los residuos que elimina el paciente cumpla con las normas de seguridad, así como la protección necesaria del personal sanitario y de limpieza que atiende al paciente. «Desde que recibe el tratamiento hasta que expulsa los residuos suelen pasar tres días. La decisión de ingresarlos en estas habitaciones especiales dependerá de las circunstancias sociales y personales del paciente. No es lo mismo si vive solo o tiene niños pequeños en su casa. Hay que tomar precauciones», explica María Jesús Cestero.

 

Control de dosis

 

Los especialistas de radiofísica del Hospital de León calculan que el paciente recibe la dosis de fármaco radiactivo pautada por el servicio de Medicina Nuclear. «En la terapia metabólica la radiación que recibe el paciente va ligada a un fármaco que actúa directamente sobre un órgano diana, en este caso el tiroides. La terapia se dirige a un órgano concreto».

 

Los especialistas del Hospital ya han presentado a Sacyl un proyecto para que autorice la ampliación de las terapias metabólicas a otros tumores como metástasis de hígado y óseos. En todo estos procesos están involucrados también otros especialistas como oncólogos y endocrinos.

 

«Tratamos a dos pacientes por semana de media desde que se puso en marcha en el mes de febrero, depende del perfil. Nuestro papel consiste en calcular la dosis que recibe el tiroides y vigilar que se cumplan las normas de seguridad para los pacientes, el personal sanitario y el público».

 

El personal sanitario entra en las habitaciones con un dosímetro, una máquina del tamaño de un móvil que marca la radiación y que cuando los trabajadores se aproximan a una fuente radiactiva emite una alarma. «En realidad estos pacientes no necesitan cuidados especiales de enfermería, están solos en la habitación, aislados. Hay que tomar precauciones cuando se introduce y se retira la bandeja con la comida y en la retirada de residuos. El baño está preparado para eso con una equipación específica. Aunque pueda parecer que están expuestos no lo es tanto, basta con guardar las distancias de seguridad». El paciente se traslada a otra habitación mientras el personal de limpieza hace su trabajo.

 

«Los pacientes que se someten a terapia metabólica reciben dos tipos de alta, el alta radiológica y la médica, que se dan en tiempos diferentes. Cuando comprobamos que los desechos corporales ya no son radiactivos les damos el alta radiológica con una serie de recomendaciones de higiene básicas para que mantengan en sus casas durante unos días».

 

No todos los pacientes en tratamiento con terapia metabólica necesitan estar aislados. «Sólo se aísla a los que necesitan dosis más altas para la curación de su enfermedad, el resto no precisa de cuidados específicos y sí normas de higiene durante algunos días».

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