miércoles 30/9/20

Música para las emociones huérfanas en una pandemia

La pianista leonesa Elisa Rapado llena el aire del verano con su ‘Paisaje de las emociones’, un programa en Radio Clásica que nació con la voluntad de comparar los sentimientos surgidos durante el confinamiento con piezas musicales de distintas épocas. Poesía y música para que las sensaciones se libren de la cuarentena.
Elisa Rapado, durante la emisión de unos de los programas en Radio Clásica. DL
Elisa Rapado, durante la emisión de unos de los programas en Radio Clásica. DL

La radio clásica se ha llenado este verano de las emociones destapadas durante el confinamiento, que no son otras, con la experiencia de la historia de la música, que las mismas que rigen desde siempre los comportamientos humanos. ‘El paisaje de las emociones’, espacio radiofónico bajo la batuta de la pianista zamorana Elisa Rapado Jambrina, profesora del música del Conservatorio de León, ha llenado de sentimientos la música que refleja, entre otras cosas, «la dificil experiencia de estar semanas confinados en nuestras casas, lejos de todos los paisajes, sintiendo de forma tan intensa el anhelo de volver a salir, de disfrutar del aire libre, ver florecer los árboles de nuestro entorno o escuchar cómo suena el río de nuestra ciudad».

La reflexión de estas carencias y su significado ha servido a la pianista para profundizar cada sábado radiofónico noctámbulo en Radio Clásica en un elemento natural que haya dado origen a distintas músicas sobre el estado de ánimo que representa. «Al escucharlas, comentamos en qué se parecen y en qué son distintas según las variadas épocas en que se han escrito. A menudo nos sorprenderemos al darnos cuenta de que las emociones que sentimos ante un determinado paisaje hoy día no son muy distintas de las de nuestros antepasados de hace cien, doscientos o setecientos años».

La pianista compara el reflejo de las emociones que se hace en la tradición pictórica. «Si reflexionamos sobre la tradición occidental de la pintura, podemos observar que sus paisajes están llenos de significado, de conexiones emocionales con sus protagonistas: Al recordar el cuadro del Caminante sobre el mar de niebla de Friedrich y compararlo con El Quitasol de los cartones para tapices de Goya, sentimos inmediatamente lo distinta que es la emoción que nos transmiten: captamos el abismo de Friedrich, nos asomamos a la sensación de inmensidad que siente el caminante, mientras los muchachos pintados por el joven Goya nos transmiten lo contrario: una sensación de paz en el entorno natural, la impresión de una primavera soleada, tranquila y apacible».

Pero ¿qué música aparece en El paisaje de las emociones»? «Aunque mi respuesta preferida sería ‘toda’ y me encanta decir que, si encajara temáticamente, pondría hasta el Trap de las Meninas, no tiene sentido olvidar en qué cadena estamos y a qué se dedica: por eso, el grueso de emisiones de mi programa lo constituyen piezas que forman parte de la música occidental, desde la antigüedad hasta los clásicos contemporáneos».

En el tercer programa del verano, dedicado a la metáfora de las aguas corrientes y las aguas tranquilas, la música comenzó con una antífona gregoriana cuya datación se remonta al siglo VI y terminó con una versión de José Mercé sobre un texto de Lorca que se publicó en 2017. 1.300 años separaban las dos piezas que reflejan los mismos sentimientos. «A menudo me gusta conectar las músicas simplemente a partir de su propio tema poético: en el cuarto programa, dedicado al mar, incluí seguidos dos poemas, uno anónimo del siglo XVI y otro escrito por el conocido novelista Amin Maalouf a comienzos del siglo XXI: ambos expresaban la inmensidad del mar y la angustia de la persona que se siente lejos del amado, pero el contraste musical entre la pieza del siglo XVI interpretada por la soprano Raquel Andueza y la obra musical que Kaija Saariaho creó sobre el poema de Maalouf no podía ser más grande: a menudo, El paisaje de las emociones se construye poética y discursivamente mediante la afinidad, pero musicalmente mediante el contraste».

La pianista zamorana Elisa Rapado Jambrina, especializada en acompañamiento vocal desde su juventud, actúa regularmente a dúo con la mezzosoprano leonesa Pilar Vázquez. Con ella ha participado en la inaguración de los ciclos La Infancia y la música de la Fundación Juan March (2011) y Todos a la Gayarre del Teatro Real (2017), en los festivales Schubertíada de Vilabertran (2010), Quincena Musical donostiarra (2013) y en recitales especiales como el celebrado con motivo del Centenario de la Asociación Wagneriana de Madrid, la exposición sobre Egusquiza en el Museo del Prado (2013) o Cabañas para pensar de la Fundación Cerezales (2015).

El programa se nutre de música antigua (gregoriano, cantigas y música medieval), música renacentista de los cancioneros españoles más famosos, piezas con continuo de música barroca española y europea, «algunas canciones de la música que llamaríamos propiamente clásica (de la época de Mozart), mucha canción lírica de los siglos XIX y XX (lo cual es inevitable porque es mi especialidad) y piezas corales también de esta época. En el programa hay ciertas cuotas: he prestado atención a incluir siempre que es posible música de compositoras (europeas, norte y sudamericanas y españolas) y música escrita en idiomas que conocemos menos que el español, francés, italiano o inglés, como por ejemplo ruso, portugués de Brasil y finlandés. Si me descuidase en ese tema, pondría demasiado a mis autores favoritos». Toda una escaleta pensada para desgranar cada recodo de las emociones, para que salgan de ese armario obligado por el confinamiento pero que siempre están presentes a lo largo de la historia.

No es la primera vez que Elisa Rapado tiene un espacio de música en Radio Clásica, aunque sí es su debut en solitario. En 2015 y 2016 el dúo con Pilar Vázquez interviene en los distintos programas que la cadena dedica a su primer disco, un recital con obras de Wagner, Mahler y Granados titulado No hay cantar sin amor. En el año 2018, Elisa inicia su andadura en la cadena a través del programa Sinfonía de la Mañana, dirigido y presentado por Martín Llade, donde colabora en el apartado Historia de una canción.

Elisa Rapado acompaña también regularmente a la coyantina Adriana Viñuela. A menudo ofrecen recitales temáticos de Lied o canción europea, como el dedicado a las Estaciones del año en 2015 o Richard Strauss y su tiempo, un programa que estrenaron en junio de 2018 en Cádiz para la Asociación Qultura.

El interés de ambas intérpretes por la música moderna y contemporánea sobre melodías origen popular se plasma en sus distintos programas. «Una vertiente más reivindicativa y social nos lleva a incluir también la temática de los Derechos Humanos, destacando Dos Ausencias -—programa dedicado a la música de Federico García Lorca y Antonio José y presentado en Zamora en 2016—. A finales de 2017 y con motivo de una investigación más extensa sobre piezas de Antonio José que se creían perdidas e incompletas, presentamos un concierto con diversas obras inéditas del compositor en su Burgos natal. En diciembre de 2018 nos invitaron a realizar los estrenos madrileños de estas mismas piezas en la entrega de premios de la Asociación Pro Derechos Humanos de España, frente a premiados como la Fundación Open Arms o Helena Maleno Garzón. En 2019 lo interpretamos en el Ateneo de Madrid».

Además de acompañar frecuentemente recitales vocales (de músicos como la leonesa Marta Arce, Juan Antón o Adolfo Muñoz), cursos de canto y unas clases magistrales de Teresa Berganza para la Fundación Eutherpe, Elisa Rapado es profesora de piano y pianista acompañante del Conservatorio de Música de León desde 2002.

Música para las emociones huérfanas en una pandemia