sábado 17/4/21
Las cifras en la provincia

Quince días en línea descendente

La tasa de incidencia del virus continúa bajando en la provincia y se queda en 530 casos por cada 100.000 habitantes

Los nuevos positivos aumentan en 39 y se registran tres muertes más en el Hospital de León

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Ya son quince días seguidos en los que la tasa de incidencia del coronavirus en la provincia de León sigue a la baja. El último parte facilitado por la Consejería de Sanidad señalaba que el número de afectados por cada 100.000 habitantes era de 530, frente a los 570 del domingo. En el otro plato de la balanza, en las últimas 24 horas tres personas han fallecido en el Hospital de León y 27 leoneses permanecen en uci, 17 en la capital leonesa y diez en el Hospital del Bierzo (uno más que el domingo).

En los dos complejos hospitalarios de la provincia hay ingresadas 227 pacientes por coronavirus, once más que en la jornada previa, tras sumar seis más León y cinco el Bierzo, todo ello después de encadenar varios días en los que la presión hospitalaria había estado también en descenso. El último balance de Sanidad arroja 39 contagios tras el domingo, manteniendo la tendencia de sierra de los últimos días con jornadas de subida y otras de bajada.

La consejera de Sanidad de Castilla y León, Verónica Casado, reconoció ayer que el grupo de expertos que asesora al ejecutivo autonómico contra el coronavirus «suele estar poco de acuerdo con relajar» medidas como la reapertura de los establecimientos hosteleros y los centros comerciales, porque siempre piden «prudencia, prudencia y más prudencia».

La comunidad continúa siendo una de las más estrictas en sus medidas para controlar el virus y Casado anunció que la Junta de Castilla y León ha pedido al Ministerio de Sanidad un margen para poder ser «más restrictiva» respecto a las medidas que se pacten en el Consejo Interterritorial de Salud para afrontar la Navidad, en concreto con los asistentes a las reuniones familiares, cierres perimetrales y toque de queda.

Así lo reconoció la directora general de Salud Pública, Carmen Pacheco, quien incidió en que la situación epidemiológica es «diferente» entre unas autonomías y otras, por lo que Castilla y León ha pedido que las que tienen «peor» dato de incidencia puedan ser más restrictivos que el acuerdo general que se alcance entre el ministerio y las autonomías.

Pacheco también explicó que la Junta prefiere que, a la hora de realizar el recuento de personas que pueden participar en reuniones familiares en Navidad, los niños cuenten como uno más porque «no dejan de ser personas», aunque puso como excepción a los bebés que aún se desplazan «en cochecitos».

Los más estrictos

La Junta propuso que fueran seis las personas que puedan participar en estas reuniones familiares navideñas, con la excepción de Burgos (3 personas), mientras que otras autonomías como Cataluña y Madrid han defendido que puedan ser hasta 10. Casado insistió en la idea de alcanzar un acuerdo que vincule a todas las comunidades y se ha mostrado partidaria de flexibilizar algo las propuestas de Castilla y León, en aras de ese acuerdo.

Respecto a la posibilidad de que las farmacias hagan los test de antígenos de segunda generación, la consejera insistió en que es una técnica de toma de muestra nasofaríngea que requiere que la haga personal de enfermería, y que hace difícil que se puedan hacer en las oficinas de farmacia. Y luego está el tema del registro de esos test, al ser una enfermedad de declaración obligatoria, tanto de los casos positivos como negativos, por lo que en principio las tomas se seguirán haciendo en el sistema sanitario. En cuanto a las pruebas de antígenos en saliva, de técnica más sencilla, por el momento no están validados por la Agencia Española del Medicamento y los estudios publicados hasta ahora dicen que su sensibilidad y especificidad es baja.

En su análisis diario sobre la evolución de la pandemia del covid-19, preguntada por si los expertos respaldan que el umbral para reabrir estos sectores sea de 400 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días, algo que ya ha ocurrido en Segovia y Ávila y se anunció al menos para Salamanca, Casado reconoció que ha habido «fuertes presiones», pero que los expertos «piden calma».

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