Reportaje | m. j. alonso
La huella rural del pasado
Santibáñez es sólo un ejemplo de la despoblación de algunos pueblos. Otros han recuperado su esplendor, como Primout

Iglesia de Pardamaza, uno de los pueblos que estuvo a punto de desaparecer y ha resurgido.
La historia del Bierzo se escribe en los pueblos, localidades agrícolas, ganaderas o mineras que ven en las fotografías antiguas el retrato opuesto a lo que hoy son. La reciente desaparición de Santibáñez de Montes (Torre del Bierzo) como entidad local reabre el debate sobre el estado actual de pequeñas pedanías que, en la mayor parte de los casos, rebosaban vida hasta mediados de los años 70.
Santibáñez es tan sólo un ejemplo más de los pueblos que ya tienen colgado el cartel de deshabitado. Santa Lucía (Ponferrada), Rioferreiros (Priaranza del Bierzo), Los Montes de la Ermita y Urdiales de Colinas -”ambos en Igüeña-”, Leoneza (Páramo del Sil) o La Treita (Vega de Valcarce) son ejemplos similares. Núcleos de población totalmente deshabitados donde lo único que queda son recuerdos cobijados bajo las piedras que algún día fueron hogares.
Situación a la que también llegaron otros pueblos como Primout (Páramo del Sil), Matavenero (Torre del Bierzo), Pardamaza (Toreno), Ferradillo (Priaranza) o Carracedo de Compludo y Palacios de Compludo (Ponferrada), pero que gracias al ahínco de sus vecinos y descendientes han vuelto a recuperar el esplendor e, incluso, han llegado a convertirse en lugares de referencia turística. Se han rehabilitado casas, muchas de ellas para potenciar el turismo rural y vuelven a lucir con vida, especialmente durante los meses de verano, cuando se convierten en lugar de peregrinación.
El Bierzo
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redaccion.ponferrada