El fuego cerca Arnadelo y obliga a actuar a la UME al declararse la alerta máxima
La Junta envió anoche un operativo de Protección Civil por si hubiera que evacuar a la población

Entrar al fondo del valle do Seo era ayer misión imposible por el humo.
El incendio forestal que desde el pasado domingo permanece activo amenazaba ayer noche al pueblo de Arnadelo, en el municipio de Oencia. Se había metido en un pinar joven de tres años. La intensa humareda invadió la localidad y la Junta declaró la máxima alerta de nivel 2 a las 19.30 horas. En previsión de lo que pudiera pasar, fue movilizada la Unidad Militar de Emergencias, la UME, que tiene su base en el Ferral.
Desde Valladolid, a última hora de la tarde también partían efectivos de Protección Civil con el fin de llegar al pueblo de noche y desplegarse en caso de que fuera necesaria una evacuación. Al cierre de esta información, el pueblo no corría peligro y las llamas, aunque amenazantes, estaban a cierta distancia.
El delegado de la Junta, Eduardo Fernández, se desplazaba ayer noche hasta Arnadelo para seguir de cerca la evolución. Aseguraba que han optado por prevenir en caso de que, de madrugada, haya que actuar de forma precipitada. Así, los medios están ya operativos en el lugar, aunque certificaba, como lo hicieron vecinos, que de momento no corrían peligro las casas.
De noche no pueden actuar las brigadas aéreas contra los incendios, y el operativo de retén en el monte se ve minimizado sólo para actuar en caso de amenaza a pueblos. Por eso, con las llamas campando en varios frentes por el monte, se optó por el importante despliegue de máxima alerta de emergencias, declarando el citado nivel 2.
Tocaron las campanas. Antonio Blanco Fernández es un nativo de Arnadelo de 83 años que reside en Palencia, pero que está de vacaciones en el pueblo berciano. Dijo que vio a media tarde un frente de fuego de al menos un kilómetro de largo, y que en poco tiempo se amplió. Las llamas venían de la Peña do Seo, del oeste, del incendio que se originó en los montes del municipio aledaño de Barjas. Con la importante lengua de fuego en dirección a Arnadelo, un vecino tocó las campanas del pueblo para llamar a los habitantes por si era preciso actuar. Sin embargo, finalmente los responsables de la lucha contra los incendios les pidieron que lo dejasen, ya que no era preciso.
«Miedo por el fuego no tenemos, pero alarma sí», decía con contundencia Antonio Blanco en espera de superar la noche.