Golpe al tráfico de drogas y capitales

«Nos han pillado de pardillos, no me iba a pringar por dos duros»

Urco, uno de los encausados, relató a este periódico que recibían comisión del 0,5%

En primer término Urco A. C., y detrás de él su hermano Borja, fueron puestos en libertad.

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MANUEL FÉLIX | PONFERRADA
Ponferrada

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Urco A. C., de 27 años y vecino de Cacabelos, -"detenido y puesto ya en libertad por este caso de blanqueo de capitales-" declaró ayer a Diario de León que, en efecto, fue una de las personas que participó en el envío de dinero a Bolivia a través de transferencias bancarias. Pero, destaca que lo hizo siendo un inconsciente y que a quien hay que detener es a los cabecillas de todo este caso.

«Nosotros somos los pringados de esta historia, nos han pillado de pardillos y yo, si lo sé, está claro que no me iba a pringar por cobrar dos duros», manifestó confesando a la vez su culpa e ignorancia. Es más, después de verse fotografiado en este periódico en el día de ayer, resalta su amargura: «Al verme ahí parecíamos que éramos los jefes de la mafia o qué se yo; cuando nosotros (habla por él y por su hermano Borja) fuimos utilizados para hacer algunas transferencias».

Cuenta que una persona de Ponferrada le ofreció dinero en forma de comisión por cada envio oficial bancario que realizaba. Lo mismo que hicieron otros, entre ellos su hermano Borja. En concreto la comisión, según cuenta, era del 0,5% del importe que enviaban a Bolivia. Es decir, si remitían 15.000 euros, apenas recibían 75 euros, y si fueran 100.000 euros, la cantidad que cobrarían por la operación eran 500 euros.

Urco recuerda que acudieron a varias entidades bancarias y que nadie les puso problemas para hacer estos envíos de dinero al extranjero. «Nadie nos dijo que esto era blanqueo de dinero de la droga, ni de nada; y en el banco nos dijeron que no pasaba nada; que si teníamos más dinero, por ejemplo cien mil euros, que los mandaban igual, que no pasaba nada; en el banco me dijeron manda todo lo que quieras», manifiesta. También dice Urco que el dinero que firmó como transferencia suya «nunca» estuvo en su poder. Es decir, se lo daban sólo en el momento de oficializar el envío monetario. El mismo encausado, puesto en libertad, asegura que desconoce quién es el cabecilla de esta organización: «Yo a los gordos no los conozco y creo que todos los que conozco son unos mandados. La mayoría, los que hacíamos las transferencias».

Urco cuenta que lleva más de un año en el desempleo y que el dinero que recibía le venía bien, aunque se arrepiente de ello: «Estoy en el paro, te cogen de pringado, te ofrecen algo de dinero y viene bien. No lo volvería a hacer, desde luego que no. ¡Bastante vergüenza está pasando mi familia!».

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Preguntado su hermano Borja por si no desconfiaban nada, dado que «nadie regala duros a peseta», explica que claro que desconfiaban, pero no de lo que había detrás realmente. «Nos contaron que este dinero que mandábamos para Bolivia era para la construcción, para empresas allí», dijo Borja.