Benedetti en el Bergidum
La obra teatral «Pedro y el capitán», el jueves en Ponferrada

La pieza indaga en la relación de un torturador con su víctima.
El torturador y la víctima. La obra más conocida del desaparecido autor uruguayo Mario Benedetti, Pedro y el capitán, llegará el próximo jueves al Teatro Bergidum de la mano del grupo vallisoletano Cuarteto Teatro. Con entradas a 10 euros, ocho para parados, jóvenes y pensionistas y descuento del 50 por ciento para grupos de al menos 15 estudiantes acompañados por un profesor, la representación comenzará a las 21.00 horas.
La versión de Cuarteto Teatro de Pedro y el capitán indaga en la psicología del torturador, con un planteamiento teatral donde la escenografía, la luz y el audiovisual tienen una presencia importante. La pieza plantea un diálogo entre el capitán, representante de las fuerzas armadas fuerzas armadas y Pedro, víctima de la persecución a los activistas de las ideologías de izquierda en Latinoamérica durante las dictaduras militares de las décadas de los setenta. Pedro, un preso político, es interrogado por el capitán tras unas sesiones de tortura física. Cómplice antisistema, rehusa dar información por principios morales. No traiciona, no tiene otro arma que su negativa. El tiempo se acaba volviendo en contra de ambos, interrogado e interrogador.
Con el montaje de Pedro y el capitán, Cuarteto Teatro se enfrenta a su tercera producción, dirigida por Xiqui Rodríguez. La compañía, en su afán de acercar el arte teatral al público actual, continúa su trayectoria de investigación uniendo varias ramas artísticas dentro de un proyecto multidisciplinar: teatro, música y técnicas audiovisuales, formando un espectáculo global compacto y contemporáneo, según informa el Teatro Bergidum. Pero sigue siendo el actor el pilar protagonista encargado de dar vida a la historia de Benedetti
El espacio escénico se convierte en un cubículo de tres paredes y un techo que cubre toda la estancia. Dentro ocurre toda la acción. Los personajes no sobrepasan los límites de esa «jaula» de pared blanca, encerrados físicamente en ella como metáfora del encierro psicológico y emocional sobre el que transcurre toda la obra, añade la nota del Bergidum.